LA NOCHE EN QUE VOLVIERON LOS TRAIDORES
Después de tres
postergaciones por diferentes motivos, volvieron Los Traidores en
una noche mas que interesante. Aquí te ofrecemos el comentario
sobre el retorno y todas las canciones del show.
El rock uruguayo de los 80 no sabía de regresos. Es mas, no
tenía donde regresar. Aunque tenuemente lo habían intentado
cosechando una repercusión minoritaria artistas como ADN, Zero,
Renzo Teflón, luego paremos de contar. Lo de Los Buitres es otra
cosa, a pesar de las indisimulables ligaduras con el pasado que
logicamente sienten en la banda que cuenta con tres ex-
Estómagos, los Buitres lucharon siempre -y aun hoy en día- por
apartarse del fantasma de su honroso pasado teniendo como mejor
aliado al paso del tiempo. Pero eran retornos a medias. En medio
de tantas vueltas sin idas de un rock nativo que serpentea
peleando por un lugar y repite nombres de la escena local que no
termina de afianzarse como fuerza cultural definitivamente solida
como para sobrevivir en un medio tan hostil.
Y de repente volvieron Los Traidores, como para que el
rompecabezas tuviera una pieza mas.
El viernes 25 era una noche propicia para la nostalgia. Y un
recital de estas características mas aún. Pero la nostalgia
caló apenas y en determinadas ocasiones dentro de aquellos que
desbordaban el local. Había "veteranos" de 25 pero
también curiosos o hambrientos de rock nacional de 20 o menos
que muy probablemente nunca habían visto a Los Traidores.
A tono con el acontecimiento caía una llovizna liviana y fría.
La Factoría abría sus puertas al publico escupiendo de sus
cajas de sonido a R.E.M. y poco después a los Clash.
La humedad comenzaba a trepar las paredes de un local que iba a
quedar chico. Por la Avenida Agraciada se apretujaban un par de
cientos de ansiosos que se habían quedado ya sin entradas. La
expectativa iba creciendo lentamente mientras las agujas del
reloj se acercaban suicidas hacia las 23:30 horas. ¿Que
tendrían para ofrecer Los Traidores en 1991?. ¿Como iba a
reaccionar un publico que, evidentemente no los había olvidado y
todavía los sentía como parte de su propia vida?. Y, todavía
mas importante aun, esas jovenes melenas que nunca antes habían
marcado presencia en un show de esta banda de herederos del punk
y otros tantos anónimos desconocidos, ¿como reaccionarían
también ante esta musica nueva/vieja?.
Las luces se apagaron completamente bordeando las 23:40. Y
subieron a escena Oliveira, Nattero saludando con su mano al
aire, llevando su infaltable sombrero a lo Paul Simonon y el
nuevo bajista, Daniel Bonilla. La introducción fue breve y
fría, como la escena total de la banda durante casi dos horas de
musica. Al cortarse apareció Casanova, extremadamente
controlado, saludando a la barra y arrancando con "La muerte
elegante". La magia volvía a surgir efecto. Siempre en
penumbras, ahogados por el humo que los desdibujó sobre las
tablas y con una escena congelada - algunos pocos pasos o
movimientos de cabeza de Casanova y nada mas- Los Traidores le
ofrecieron a los presentes, su cara mas oscura, hundida en su
nihilismo tremendamente montevideano y su existencialismo en
bruto, salpicado habilmente con certeros golpes a la mandibula.
Es decir, versiones de "Solo fotografías",
"Profunda medianoche", "Flores en mi tumba",
"Bailando en la oscuridad", se mezclaron acertadamente
con el triste encanto de "La lluvia cae sobre
Montevideo", una extensa y sutil versión de "Viviana
es una reaccionaria", previo al final a mil con
"Viviendo en Uruguay", una acelerada "Juegos de
poder" y dos eternas y siempre vigentes "Buenos dias
Presidente" y "Montevideo agoniza", es decir
"El himno". Los Traidores tuvieron una actitud en
escena, una imagen, un peso que desde hacía tiempo no se
percibía en un escenario montevideano. Tuvieron una frialdad a
prueba de nostalgias ajenas. Y alcanzaron a dar un espectáculo
definitivamente profesional. Con un sonido limpio, perfecto - la
acústica del local, facilita las cosas- con una base sin
desbordes pero segura en las manos de Oliveira mas el aporte de
Bonilla y con una dupla Casanova/Nattero que ha regresado
notoriamente mejor. El vocalista, sabiendo sacar jugo de su
expresividad congelada y Nattero -con el peso de toda la base
musical de la banda sobre sus hombros- demostrando que estos tres
años, lejos de las tablas no ha sido tiempo perdido: solos finos
y secos, aires a lo Knoplfer, climas densos y distorsión
dosificada están a su alcance.
Además se animaron a incluir temas menos conocidos como "El
invierno en la fabrica" o "Ella sabe bien" que han
circulado en algunos demos primitivos simplemente y cuatro temas
completamente desconocidos que - en lo emotivo de la noche-
sonaron interesantes pero aun difíciles de retener, como
"Cronica del sur", "Fuego en el cementerio",
"Niños" y "Golpeando puertas". Antes del
final, ya promediando la hora y algo del show, con un publico que
agitaba un pogo, cantaba u observaba respetuosamente,
sorprendieron después de "Ella sabe bien" con una
memorable versión de "Ningún lugar" de Los
Estómagos. Un guiño al pasado, un homenaje a la otra banda que
caló como ninguna en una juventud ausente y solitaria. Blanco
perfecto. El final fue, como decíamos con "Buenos dias
Presidente", que tan vigente sigue en estos días y
"Montevideo agoniza". El primer bis fue "No estoy
loco" y el segundo, otra vez "Montevideo agoniza".
La noche había terminado para Los Traidores. Ahora queda seguir.
Que no es facil.
Tabaré Couto
Las canciones:
La muerte elegante
Solo fotografías
Profunda medianoche
Perros callejeros
La luna no cuelga del cielo
Tango (La Claridad)
Cronica del sur
Flores en mi tumba
Teatros nocturnos
Grises de invierno
Fuego en el cementerio
Historia de la calle
Niños
Todo esta bien
Bailando en la oscuridad
El invierno en la fabrica
La lluvia cae sobre Montevideo
Golpeando puertas
Hojas en blanco
Ella sabe bien
Ningún lugar
Viviana es una reaccionaria
Viviendo en Uruguay
Juegos de poder
Buenos dias presidente
Montevideo agoniza (el Himno)
No estoy loco (bis)
Montevideo agoniza (el Himno)(bis)