"Sociedad General de Autores y Editores"
"Publicaciones y Ediciones SGAE
Fernando VI, nº 4. 28004 Madrid"
Introducción
Voy a sonreír intermitente
y a pedir un poco más, siempre más
voy a interrumpir constantemente
y se me tiene que notar mucho más (Del tema "Pan de higo", 1985)
Le es imposible. No puede imaginarlo. No puede verse de otra manera que pegado a una guitarra y soltando por la boca textos de libre interpretación y compleja elaboración. El destino y la voluntad propia han querido que Rosendo Mercado sea "nuestro rockero" por excelencia.
Un peludo nacido para "dar la vara"
El paso del tiempo permite modificar las ideas y los puntos de vista. Aquel melenudo que asustaba por su estilo macarra sin refinamiento alguno en los días de Leño, ahora es un hombre entrañable, que cae bien y "hace rocanrol". Es cierto que, en todos los años pasados entre una y otra postura, el género mejoró su imagen, pero la práctica unanimidad que existe sobre Rosendo es indudablemente mérito de su persona y su actitud. Se hace imposile separar la identidad musical del músico madrileño de la figura que representa como ser humano, porque una y otra van unidas.
La gran lucha de Rosendo ha sido precisamente ésa, mantener la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Y esa batalla -que ha costado muchos sinsabores- ha concluido con un resultado muy favorable. El guitarrista evita la fácil concesión y se traza el camino propio desoyendo fáciles cantos de sirena. La sonrisa se le escapa cuando le preguntan por enésima vez las causas por las que Leño no ve la luz de nuevo.
El carácter de Rosendo, tímido y reservado pero siempre cordial, es un factor esencial para entender su trayectoria. No le gusta ser el centro de atención, todavía siente algo de rubor cuando se lo reconoce en algún lugar público y prefiere la compañía de "su gente", a la que muestra afecto y fidelidad. Quizá pueda resultar una paradoja vivir profesionalmente de cara a las masas y sofocarse ante el cariño popular, pero en eso también reside parte de su encanto personal. Un tipo humilde y campechano siempre tiene las puertas abiertas.
Escuela de rock (sin quererlo)
Rosendo siente un legítimo orgullo personal cuando rememora Leño. Pero no es de ahora, ese sentimiento existía en los momentos bajos del final del trío, allá por 1983. Las relaciones personales entre los componentes del grupo estaban en decadencia. Y justo en el otro extremo estaban la popularidad de los creadores de "Maneras de vivir". Como ocurre en tantas ocasiones, de nuevo el paso del tiempo vino a brindar a Leño un prestigio e influencia crecientes. Así son las cosas: desvalorizado en su día por el entorno profesional -escaseaba el apoyo de discográfica y mánager-, solamente los chicos de barrio se entregaron de verdad. Leño lo dejó por puro hastío, pero atravesando la puerta grande.
Esa decisión no sólamente fue acertada sino que originó la gran leyenda del rock a pie de calle en este país. Parece evidente que si Rosendo, líder natural de grupo, hubiese dado el visto bueno a las propuestas de reunión -algunas de gran impacto económico-, las dudas hubieran manchado la imagen de Leño. El grupo hizo su labor durante unas temporadas, dejó un recuerdo imborrable y creó unas maneras de hacer que se emulan constantemente entre las nuevas generaciones roqueras.
Rosendo ha mantenido una total firmeza ante la posibilidad de recuperar a Leño. Considera que no tiene sentido, aunque no cierra totalmente la puerta a una reunión ocasional, para un motivo concreto y excepcional.
El propio Rosendo ha sido el principal continuador de esa academia callejera que sin buscarlo creó aquel trío, por la sencilla razón de que era el hacedor de sus bases. En ese camino acumula nueve álbumes y once años de singladura, un bagaje que le ha convertido -muy a su pesar, porque no está cómodo ante esos calificativos-, en una leyenda viva del rock.
Un menda interesante
Aquel muchacho que era Rosendo durante los años sesenta tenía la "obsesión permanente" de echarle mano a una guitarra, no importaba lo desvencijada que estuviera. Apartado de las típicas peleas adolescentes, aquel chico prefería recogerse junto a unos pocos amigos e ilusionarse con un rock al que no resultaba fácil acceder: rock siempre guitarrero para dar la bronca. Y primeros grupos con los que soñar, por lo menos en la calle, de nombres ingenuos: La Patata Química y Yesca.
De calles carabancheleras también surge Fresa, pero en esta banda hay visos de mayor seriedad. Hay que poner la guitarra al servicio del festejo de los pueblos, o actuar como músico anónimo a las espaldas de alguna vocalista melódica. Con una de ellas, la "rebelde" Jeanette, Rosendo gana sus primeros aunque modestos dineros. Pero el grupo quiere caminar en solitario y compone temas propios a la espera de oportunidades.
Muchos son los nombres que aparecen y desaparecen por Fresa. En ese ir y venir, Chiqui Mariscal, luego bajista del primer Leño, es quien más se hace notar. Y luego aparece en escena la figura extravagante de José Carlos Molina, un músico decisivo en la evolución de la juvenil banda. Fresa se convierte en Ñu bajo la firme decisión de dedicarse en cuerpo y alma a su música predilecta.
Una victoria en un concurso "oficial" celebrado en el madrileño Teatro Monumental revela a Ñu como grupo de hechuras. La banda interpreta en español contra la costumbre anglo de entonces, y se muestra arrolladora en directo. El vocalista y flautista José Carlos Molina es un volcán, y Rosendo está en un nivel guitarrero que bebe del pragmatismo de Rory Gallagher, su modelo a seguir. Pero el servivio militar se cruza en el camino y el Sahara español es un destino que no admite peor suerte.
Después de ser testigo presencial de la Marcha Verde marroquí, Rosendo se licencia y se reintegra a Ñu. Las tornas, sin embargo, han cambiado: la antigua colaboración entre los dos jefes de filas da paso a una situación de gobierno único, en manos de Molina. Un single de origen oscuro, un contrario arruinado por desfalco empresarial, incompatibilidad de caracteres, escándalos en escena y traca final con ruptura definitiva a finales de 1977 marcaron la última etapa de Rosendo en Ñu.
Si controlas tu viaje...
El guitarrista no tarda en enlazar con el amigo Chiqui Mariscal y el batería Ramiro Peñas, de Coz, un grupo de gran reputación en esa época. Esta base rítmica hubiese sido la nueva de Ñu si los acontecimientos no se hubieran precipitado. Leño, nombre surgido de un comentario desdeñoso de José Carlos Molina, arranca para dar rienda suelta a un sentimiento rockero cargado de tanta brusquedad como entusiasmo.
"Este Madrid" inauguró una carrera después legendaria. El tema, pieza estelar de un sencillo primerizo, reporta al trío los favores del público capitalino. Y al grupo le vale para abrir relación con un sello que demuetra interés por el rock, el memorable Chapa. Un primer álbum en estado crudo manifiesta los valores en bruto de Leño, que sufre la baja del inquieto Chiqui Mariscal, reemplazado por Tony Urbano, otro ex Coz. "Leño" fue el disco más espontáneo de los cuatro y con seguridad el más apreciado por los seguidores del grupo.
En "Más madera" el trío se topa con los sintetizadores bajo el asesoramiento de su productor y arreglista Teddy Bautista, un músico al que se profesaba respeto y admiración. Advenimiento de nueva ola, de adolescentes que juegan a ser músicos, de pop ingenuo que rechaza a la generación de rockeros de anticuada melena.
Leño realiza algún guiño hacia otro público y no cierra oídos a las nuevas formas con preferencia por el punk civilizado de The Clash. Pero no hay cuidado: la cabra tira para el monte como Leño tira hacia el guitarreo. El tercer asalto fue la plasmación en directo de sus esforzadas actuaciones. Noches de la sala Carolina, escasez de recursos técnicos, nerviosismo e inseguridad, invitados especiales y espíritu aventurero para un álbum vivo de verdad, aunque deficiente de sonido.
"Corre, corre" fue el principio del fin. Grabación londinense, canciones quedonas, público entregado, pero pocos duros en los bolsillos. Las relaciones internas empezaban a hacer aguas y la despedida estaba cantada, pero, en esto, se cruza la propuesta de Miguel Ríos. La gira "El Rock de una noche de verano" supone la salida de Leño por la puerta grande. El anuncio del adiós en lo alto sorprende a la aficción, que desconoce las interioridades del grupo.
Biografía
1954 Rosendo Mercado Ruiz nace en Madrid el 23 de febrero sin sospechar que, justo veitisiete años después, estaría a punto de quedarse sin celebrar sus cumpleaños para siempre.
De familia humilde -su padre era zapatero de pofesión- el dinero no era precisamente algo que sobrara en casa.
1958 Al cumplir los cuatro años, la familia decide trasladar su domicilio a Carabanchel, un clásico barrio obrero madrileño en el que, desde entonces, siempre ha residido el rockero.
Cursa sus primeros estudios en el colegio de los Salesianos, situados en Carabanchel Alto, con la cabeza más centrada en hacerse con una guitarra que en los libros de texto.
1966-1967 Tras su empecinamiento en pedir a cada minuto que le compren una guitarra, el abuelo Rosendo le regala una de enésima mano, adquirida por la módica cantidad de cuarenta duros a un peluquero de su barrio. La vida de su nieto Rosendo cambia radicalmente; desde ese momento deja de llorar.
1968-1970 Termina el bachillerato elemental y su escasa afición a los estudios le lleva a colocarse de botones en una oficina de la empresa Preresa. Allí gana sus primeras pesetas, que, como es lógico, son muy bien recibidas por la ajustada economía familiar.
Por las noches acude a un centro regentado por los jesuitas, situado en la calle Alberto Aguilera de Madrid, para hacer una oficialía industrial de ICAI, que abandona a los dos años.
Allí conoce a Valeriano Moreno, un compañero que vive cerca del colegio, tiene muchos discos y toca la guitarra. Juntos hacen pellas y se van a escuchar música a la casa de Valerio.
Rosendo forma sus dos primeros conatos de banda: la "Patata Química" y "Yesca", donde están los hermanos Silva, fundadores posteriormente de "Labanda". En cualquier caso, nada serio.
1972 Por casualidad, Rosendo entra en "Fresa", un grupo de su barrio que funciona con cierta regularidad y una más que aceptable profesionalidad. El conjunto toca versiones de moda por las fiestas y verbenas de los pueblos, y en ocasiones acompaña a vocalistas, generalmente mujeres.
Durante unos meses actuan junto a Jeanette, que vive de las rentas del enorme éxito que había obtenido con la canción "Soy Rebelde" un año antes. Aunque el entusiasmo rockero de los chicos de "Fresa" queda oculto acompañando a la diva, ganan unos durillos serios e intuyen que pueden dedicarse a la música de una manera más sensata.
1973 Por "Fresa" desfilan, a lo largo del tiempo y por causas diversas, diferentes músicos. Había sido quinteto, cuarteto, trío y, finalmente, otra vez quinteto, hasta que a finales del año 1973 aparece por su local de ensayo el excéntrico José Carlos, cantante; Julio, teclados; Andrés, batería; Rosendo, guitarra, y Chiqui, bajo, aunque éste les abandona a los pocos meses.
1974 Durante el verano se fusionan con otra banda, Abraham, y pasan a llamarse "Fresa Abraham". Dura poco el nombre. En septiembre vuelven a ser "Fresa" y el bajista Chiqui regresa al grupo. Se dedican a interpretar un repertorio propio con una lista integrada por medio centenar de canciones hippies. De buenos, muy buenos, y malos, muy malos.
En noviembre, Fresa pasa a denominarse "Ñu"; nombre corto y directo que reivindica la "ñ" española, pues el grupo interpreta sus canciones en castellano en contraposición a otras tantas bandas del momento que lo hacen en inglés.
Rosendo descubre el disco "live in Europe" de Rory Gallagher y, fascinado por lo que escucha en aquel vinilo, su vida vuelve a cambiar. Esta vez no deja de llorar, sino que comienza a plantearse la posibilidad de seguir un camino parecido al del guitarrista y cantante irlandés.
También le gustan entonces formaciones como Cannet Head, Cream, Deep Purple, Jethro Tull y, sobre todo, Black Sabbath.
1975 A finales de febrero, alrededor de cuatro mil rockeros madrileños, una ingente cantidad de personas para la época, ven tocar a Ñu en el Pabellón de Deportes de Real Madrid. La formación oficiaba de telonera de Dr. Feelgood.
Ñu recibe en el teatro Monumental, de manos de la desaparecida actriz cómica Mary Santpere, el Trofeo Festivales Pop, que le acredita como grupo ganador del citado concurso, organizado por el Ministerio de Información y Turismo.
Rosendo se va a la mili. Destino: AOE (África Occidental Española). Regresa de El Aaiún cuando Marruecos organiza la Marcha Verde sobre el Sahara y Francisco Franco ya se está muriendo.
1976 Aparece el único disco de Ñu en que participa Rosendo sin que nadie avise al propio grupo de su publicación; es un sencillo con las canciones "Que nadie escape de la evolución" y " Volando en sociedad". Habían sido grabadas un año antes en unas horas de estudio libres, cuando ejercieron como músicos de sesión del baladista Kurt Savoy. La sorpresa es mayúscula cuando lo escuchan en una discoteca a la que van a tocar.
1977 Las relaciones entre Rosendo y José Carlos Molina, que venían echando chispas desde hacía bastante tiempo, se rompen definitivamente. El primero entrega el liderazgo absoluto de Ñu al segundo, y abandona la formación después de una actuación en el Parque de Atracciones de Madrid.
1978 Comienza la historia "oficial" de Leño, adjetivo con el que José Carlos Molina calificaba despectivamente las composiciones que Rosendo llevaba a Ñu, con Chiqui Mariscal al bajo, Ramiro Penas a la batería y el carabanchelero a la guitarra.
El trío, destinado a convertirse en legendario de la pequeña historia del rock nacional, debuta a primeros de año como telonero de "Asfalto" en una de las matinales que se organizan en el teatro Alcalá de Madrid.
Las canciones "Este Madrid" y "Aprendiendo a escuchar" se incluyen en el disco colectivo "Viva el rollo, Vol II. Rock del Manzanares". Es la primera participación discográfica de la banda.
1979 Aparece en el mercado el primer álbum de Leño. Chiqui abandona el grupo en plena grabación y le sustituye Tony Urbano. La portada del disco expresa simbólicamente este cambio. Además, la banda colabora en el recopilatorio "Nos va la marcha".
El 21 de enero nace Rodrigo, fruto de la unión de Rosendo con Esther, su novia, compañera de toda la vida y finalmente esposa.
1980 "Más madera" es el título genérico del segundo disco grabado por Leño.
Estalla "la nueva ola" y la formación se sitúa en el centro de la polémica de grupos nuevos versus grupos de rock clásico. El trío no entra al trapo de la polémica y llega a compartir escenario con "Kaka de Luxe", formación seminal de la que saldrán algunos de los más importantes representantes de la movida madrileña.
1981 En la sala Carolina, en esos días templo también de la nueva ola, se graba durante tres noches de marzo el primer disco de Leño en directo, una respuesta a quienes acusan a la banda de reblandecer su sonido.
En esos tiempos, a Rosendo le gustan grupos como The Clash, Talkings Heads, The Specials, y lucha para que sus seguidores más duros abran las orejas y escuchen ese tipo de música.
1982 Leño graba en la ciudad de Londres ¡Corre, corre!, su cuarto y último álbum oficial, con Carlos Narea como productor. Su compañía discográfica de entonces, Zafiro, no ha dejado, desde aquel día, de editar periódicamente extrañas recopilaciones.
1983 Miguel Ríos llama a Leño para su espectáculo Rock de una noche de verano. A pesar del éxito, las relaciones personales en el trío están demasiado deterioradas como para seguir adelante con honestidad. Es la gira del adiós del grupo.
En su edición del once de octubre, el conservador diario ABC publica que "el grupo de rock con más carisma que haya salido nunca de los barrios madrileños se disuelve definitivamente".
1985 Debú discográfico de Rosendo en solitario con una auténtica declaración de intenciones desde el mismo título -Loco por incordiar- después de un largo y desesperanzador conflicto legal con Zafiro. Se graba en Alemania y vende las copias suficientes para que su nueva compañía, RCA, siga confiando en él.
1986 Fuera de Lugar, segundo disco de Rosendo, está grabado en la isla de Ibiza. Al no obtenerse los mismos resultados comerciales que el anterior e iniciarse un proceso de fusión entre su compañía y Ariola, comienza la desconfianza y falta de respeto de los nuevos ejecutivos hacia su trayectoria y su obra.
Se agudizan los enfrentamientos y malos entendidos de Rosendo con los profesionales y seguidores del rock más duro, que no admiten que sus gustos musicales vayan más allá de los sonidos metálicos.
1987 ...A las lombrices, se titula su tercer disco.
Uno de los temas, En agua caliente, es una agria canción que Rosendo dedica a la incomprensión que le transmiten los popes de su discográfica. Éstos tardan en comprender su significado e, incluso, la editan como single. Cuando se percatan del mensaje del tema, al rockero le cuesta el despido.
1988 Cuarto álbum de la discografía rosendiana: Jugar al gua. Una inyección de moral, esperanza y optimismo para seguir adelante.
Es el inicio de su relación con Twins, pequeño sello dirigido por Paco Martín, que luego formará frente común con otras dos independientes históricas: Dro y Gasa. Rosendo sale de la depresión en la que le habían sumido los malos rollos con su anterior compañía discográfica.
1989 El guitarrista recoge lo sembrado y tiene una buena temporada de conciertos.
A la vuelta de ese verano se impone la grabación de un disco en vivo, el primero en solitario con estas características.
En la desaparecida sala Jácara de Madrid, después de haberse barajado la exótica posibilidad de hacerlo en la ciudad rusa de Moscú, se registra Directo, su quinto álbum oficial.
Aquella actuación se refleja también en un vídeo comercial titulado simplemente Directo.
1990 Twins desaparece y Paco Martín decide quitarse de en medio. Rosendo siente que está a punto de revivir el angustioso proceso de fusión que sufrió anteriormente con Ariola y RCA. Los temores no se confirman: el equipo Dro-Gasa sí le entiende y le ofrece todo tipo de confianza.
1991 Deja que les diga que no! Es el comienzo de la nueva etapa con la compañía que todavía hoy edita sus trabajos discográficos y un alegato contra el optimismo que precede a los fastos del famoso 1992. También supone el comienzo de su colaboración con el productor Eugenio Muñoz.
Rosendo pone su voz a la canción Adiós a las armas, incluida en el disco colectivo Unidos por la paz.
Cambio de manager: termina su colaboración con Cristóbal Cintas y empieza a trabajar con Jaime Arias, un antiguo amigo que decide entrar en este negocio y que todavía hoy dirige su carrera.
En septiembre, como multitudinario colofón a la temporada de conciertos, Rosendo actúa con el grupo Burning en la Plaza de Toros de las Ventas de Madrid ante quince mil personas. Un concierto histórico, consecuencia de la participación del guitarrista carabanchelero en el disco en directo de Burning, publicado sólamente unos meses antes.
El extremeño Roberto Iniesta, otro de sus seguidores, le llama para que colabore en el disco Somos unos animales, registrado por Extremoduro, la formación que lidera. Su voz aparece en el tema La canción de los oficios y su guitarra en Perro callejero.
1992 Compone la sintonía de la serie de televisión Andar por casa, emitida por el canal autonómico Telemadrid y protagonizada por los actores Alfredo Landa y Miguel Rellán.
El séptimo trabajo en solitario de Rosendo se titula genéricamente La tortuga. El animal representa una metáfora sobre su carrera musical: lenta y sin grandes aspavientos, pero también segura y constante a lo largo del tiempo.
Graba una versión muy guitarrera de Lo que tú y yo sabemos para el álbum Ese chico triste y solitario, homenaje al cantautor Antonio Vega, antiguo componente de Nacha Pop.
Declara que últimamente escucha a bandas como Living Colour y Red Hot Chili Peppers.
1993 La buena acogida de La tortuga le hace actuar, en marzo, dos noches seguidas en la sala Aqualung de Madrid, un escenario poco habitual para un músico de sus características.
1994 Se publica Para mal o para bien. Es el disco que hasta la fecha, Rosendo graba de una forma más relajada. Recluido en un aislado cortijo-estudio de grabación situado en el Cabo de Gata, recupera la calma y la concentración en tierras andaluzas.
El cantautor Joaquín Sabina le llama para colaborar con su guitarra en la canción El blues de lo que pasa en mi escalera, perteneciente al álbum Esta boca es mía.
Participa con una versión acústica del tema ...A las lombrices en el disco colectivo Vidas silenciadas, cuyos beneficios económicos se destinan a la organización Amnistía Internacional.
El libro Rock en las tripas, escrito por el periodista y crítico musical Pedro Giner, cuenta de forma amena y minuciosa los pormenores de la carrera de Rosendo. Su primera biografía oficial desvela numerosos datos y anécdotas desconocidas, y cuenta con el apoyo del propio músico, que colabora activamente en su realización. La obra se presenta en la sala El sol de Madrid con una miniactuación del artista.
En septiembre toca sus canciones en un escenario muy singular, las cocheras del Metro de Madrid, para representar y promocionar ante los medios de comunicación el concierto que, dos días después, ofrecerá en la Plaza de Toros de Las Ventas; esta vez como artista principal y casi único.
Su telonero, esa noche mágica, será una todavía poco conocida formación, el grupo Tribu X.
1996 Listos para la reconversión es el título genérico del último disco, hasta la fecha, grabado por Rosendo. Supone un retorno al sonido guitarrero y más duro de sus principios, que relega a un segundo plano cuestiones como los arreglos o los teclados.
La temporada de Galas Veraniegas se puede calificar como buena.
Todo esto se lo ha currao Felipe.
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