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La reina sobre el fuego
(A Brian May y su Red Special)
Salpican sobre la nebulosa de luces y humo
tus cuerdas de rugido de motocicleta
destellos de chispas de metal ardiente y denso
hecho líquido
del áurea resbalando
entre sus dedos
como el estallido de
una gigante roja en
miles de estrellas.
Las cuerdas desprenden
una aureola
sabor a caoba y metal
o el aroma de un vino
color sangre añejo,
reposado en tonel
vinolento
que embriaga la nota redonda y pura de Mercurio.
¿Qué ramas gruesas sagradas fueron paridas
por el útero de caobo de la Tierra húmeda
para extraer el rubí de tu guitarra?
Las cuerdas se agitan
en miles de truenos a la vez
y los tímpanos temblaron
un millón de veces
como cuando Moby Dick
aplasta con su cola
el mar de la batería.
Las cuerdas agitadas como ramas
con el viento delicado de mayo
son el sonido denso de la vinolencia
de la madera
que se quema
echando humo
con la furia de sonidos extraños
del fondo del bosque
de la batalla del ogro
en armonías dobles y triples.
Cabalga sobre el viento salvaje
(A Freddie Mercury)
Se hace tu voz pálida
sonora sobre el viento salvaje de otoño.
Tu voz de hueso
-un relámpago en la oscuridad-
no se disolvió en las neuronas del tiempo.
Cabalga tu voz de fuego sobre alas salvajes
del ataque certero del dragón.
Duerme la reina asesina
y los hilos de neuronas
salen de su boca
entretejidas hacia las estrellas
y la oscuridad
imprime una descarga eléctrica
el susurro potente de tu voz
sobre los oídos dormidos
cabalgando sobre el viento salvaje
de la eternidad.
Tu voz no es una luz rota
y la habitación oscura
es un bosque latente en la noche
con el sonido de miles
de luciérnagas cabalgando sobre el viento salvaje.
Tu voz es una luz que susurra
con destellos ocultos en la habitación
a quien sueña en la telaraña del tiempo
con todas las puertas del pasado
abiertas a la vez.
¿Qué flecha disparó tu garganta
que atravesó el viento salvaje y murió de
frío?
Entre los susurros nublados del bosque
cabalgas sobre el viento del exceso
con tu voz compacta y directa.
Estoy enamorado de mi coche
(A Roger Taylor)
Ruge el viento por tu garganta,
los pistones de tus manos
aceleran los ritmos de la carretera
entre los acordes rotos del arpa
y los timbres sordos
de la guitarra precisa.
Enamorado de mi coche
voy hacia el alba
por carreteras salvajes
donde el rugido del viento
es una especie de magia
en la noche más callada
entre los susurros metálicos de las
estrellas.
Sin tu rugido de fuego
las voces en Mercurio se apagarían
en la soledad de la órbita
y las armonías que trae el mes de mayo
morirían de frío,
heladas bajo un manto de diamantes.
Extiende tus alas
A John Deacon
Extiende tus alas
y haz volar los diamantes
que caen
desde el alma de tu Fender Preccision.
Haz volar los diamantes
hasta que alojen en los tímpanos del público
como un golpe que se llama redoble
con un sostenido que se llama golpedoble
hasta que suene el polvo.
Arroja los diamantes
sobre el escenario
hasta que el polvo salte
de la garganta del público.
Sacude las partículas de tus alas,
no hay muchas oportunidades en la vida
para los chicos pobres,
no mires el escenario,
sube,
y haz saltar otra vez el sonido del polvo
con tu pie al son del ritmo ido.
¿Quién Quiere Vivir Para Siempre?
(Who wants to live forever?)
I
Poemario de sangre violenta, hoguera de versos caídos
como hojas de otoño en la agitada tierra de mayo;
profundo e imparable
ardes en la noche de los vientos húmedos.
Seremos viga de fuego, rama sin alma,
corderos espantados, farsa impagable,
adiós sin retorno, dueños de nada
en el milagro de la vida.
De todos modos, ¿quién quiere vivir para
siempre?
Pero no se disolverá la voz de verso de Freddie
en gélidas aguas, ni se consumirá
en cenizas de fuego como se diluye
en la lejanía la nota musical en la afonía
del espacio.
II
Ya quisiera tener el alma alas de pájaro aterrado
cuando se apaguen las luces de los ojos abiertos,
pues el alma es sólo tierra de tubérculos
húmedos,
sólo carne de ternera putrefacta
absorbida por las raíces de la fuerte encina.
Pero de todos modos querido, ¿quién quiere
vivir para siempre?
Ser memoria y habitar
en los sótanos oscuros de otros seres
no es suficiente recompensa
por cada peldaño que subimos
en la vida.
Pero dime, ¿ quién quiere vivir para siempre?
No volaré, no sentiré,
pero os gobernaré en vuestras asustadas cavernas
apartando pesadas cruces de madera
y temblores de carne de gatos negros.
Seré onda y no partícula
consciente de nada y de todo.
III
Pero dime, ¿quién quiere vivir para siempre?
¿Tuviste ya tu oportunidad?
La muerte no es un misterio
para los que estuvieron muertos
antes de nacer.
Es lo mismo el alma que el barro,
pues el alma es tan sólo polvareda de estrellas
como la crin del caballo al viento,
como el corazón del bajo latiendo fuerte.
Por eso amigos,
cuando la voz de hueso pausada
atraviesa la luz del tiempo
el espectáculo debe ser continuado
por quienes aún tienen la suerte de caminar por la
senda.
Bajo Presión
(Under Pressure)
Presión,
la presión se arroja sobre mí,
la vida es como un temblor
oscuro y divino en la luz de las estrellas.
No hay muchas oportunidades en la vida.
¿Cómo puedo ser un agujero negro
para tragarme a las estrellas, al Universo entero?
¿O un valle para beberme todo el agua del río
que baja de la montaña?
Me estoy deshilando en finos acordes rotos
que se esfuman,
las estrellas me gritan,
el tiempo es un demonio,
el amor es un secreto sin fondo.
¿Por qué? ¿Por qué?
¡Ooooooooh!
Hoy me pasa la molécula de la escoria la factura
del teléfono,
aún está tu carmesí sobre el vaso de
plástico;
las flores de tu pelo se marchitan sobre mi almohada,
aún merodean apariciones del pasado,
el mar de tu voz se esfuma en la caracola...
Estoy harto de luchar como un león
en la ciudad de la muerte,
no sé jugar como un niño
con la presión sobre mí;
sólo me queda cerrar los sentidos
y explorar tierras soñadas.
Reina De La Noche
Llevan las amapolas de tu pelo negro
el polen blanco de la reina asesina.
Lanza el bastón cruzado de tu mano derecha
flechas de fuego en la batalla del ogro.
El golpeo de tu voz de ángel oscuro,
quemó las voces de los lagos
convertidas en desiertos secos
y agujereó a los rugidos de los leones,
convertidos en la afonía del rock.
Ahora, reina con los diamantes
de tu mano izquierda de azúcar negra
y tus alas de vampiro erótico;
baila con el diablo que te dio Belcebú
al ritmo de la banda
donde quiera que el viento sopleee...
Que Caiga El Martillo
(Hammer to fall)
Gobierna el escenario del mundo
con tu bastón de plata.
Pantalones vaqueros claros ceñidos,
camiseta blanca ajustada,
brazalete sobre el brazo derecho,
reina de luz.
¡Qué caiga el martilloooooo...!
Nosotros somos los campeones del mundo,
brazos hacia el cielo,
dos palmadas
y manos abiertas al aire,
nadie salvo la reina blanca
nos puede rockear.
Que caiga la caja armónica del martillo
sobre nuestros tímpanos.
Que las púa de seis peniques rasgue
las cuerdas rectas,
desde la cejuela de nuestras cabezas
hasta los clavijeros de nuestros corazones,
con el recto mástil de nuestras almas.
Nosotros somos los campeones del mundo
abrazados con lágrimas en nuestros ojos.
Otro espectáculo acaba,
la vida continua atrapados
en la ciudad de las luces apagadas.
Lucha por tus propósitos,
el tiempo desgasta el trémolo del alma.
La ciudad de la abundancia no está lejos;
allí el tiempo hace madurar
el sonido de la reina blanca en tonel de roble.
Los Momentos Más Dulces De Nuestras Vidas
Los sonidos tristes de la guitarra de Brian se despiden,
con sus acordes rotos y timbres sordos,
del alma de alas de mariposa de Freddie a la que tantos
años acompañó,
con su voz sobre el maquillaje agrietado.
El espectáculo debe continuar, cantaban por última
vez,
mientras recordaban los momentos más dulces de sus
vidas.
La guitarra de caoba de Brian sonaba como todo un bosque
macizo
sometido a un huracán.
En los sonidos vinolentos de la guitarra de Brian no se
ponía el Sol.
Recogían las tres voces de ángel soldadas
de Roger, Brian y Freddie
la potencia de todo un orfeón de ópera.
Se imponía el rugido de Roger
sobre la desgastada voz de Freddie
en la gira del derroche de fuego y humo
diseñada por John.
Volvemos sin un duro a casa,
pero hemos sembrado leyenda
en cada tierra conquistada.
AMOR DE MI VIDA
( LOVE OF MY LIFE)
I
Amor de mi vida,
te llevaste mi respiración
cada vez que tu boca de agua y fuego
hacía florecer hojas frescas
de mis ramas de otoño.
II
Amor de mi vida,
me apresaste con tus ojos hondos de mar
y me cobijé envuelto en tus pechos
buscando la luz de verano.
Si me dijiste que me amabas
¿por qué destrozas ahora
el orbe que creamos juntos?
III
Amor de mi vida,
huelen aún tus sábanas
al mar de tu entrepierna líquida
y todavía me quedo adormecido
entre las flores que tu pelo dejó caer
sobre la almohada.
En el salón el carmín purpúreo de tus
labios
sigue húmedo sobre la última copa
y tu nombre me llama teñido sobre los muros
de los largos caminos de la noche.
Pero dime, ¿podré seguir solo y encontrar
algún día alguien a quien amar?
Autor: César Alfonso Viñas
Email: afemenalgeciras@hotmail.com
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