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EL
ARTE DE LA SENCILLEZ
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| Sala
República. Valencia, 22 de febrero de 2002. Por: Elsareth |
| Una batería, un bajo y una guitarra son más que suficiente para hacer vibrar a toda una sala de conciertos. Y si no, que pregunten a la horda de rockeros que el pasado día 22 de febrero abarrotó la sala Repvblicca para ver al maestro, a Rosendo. |
| Así fue; casi un año después de la publicación de su último trabajo, "Canciones para normales y mero dementes", Rosendo Mercado y su banda aterrizaron en Valencia dispuestos a desplegar su poderío en el escenario. Frente a ellos, público de todas las edades: unos, con la curiosidad de ver por primera vez a este clásico del rock español. Otros -la mayoría-, paladeando una nueva cita con la buena música a la que nos tiene acostumbrados.El concierto se abrió con "La fauna", canción perteneciente a este último disco, y poco a poco fuimos retrocediendo y avanzando en el tiempo, desde la época de Leño -que muchos conocemos tan sólo por los discos que hemos heredado de nuestros hermanos mayores- hasta los trabajos más recientes de la banda. Su estilo es reconocible a kilómetros de distancia; ningún tema queda fuera de contexto, y es muy interesante observar la evolución que han experimentado a lo largo de los años. | ![]() |
| Las canciones más novedosas fueron coreadas con gran ánimo, pero los
momentos álgidos del concierto, cómo no, coincidieron con temas míticos
como "Flojos de pantalón", "Loco por incordiar" o "Navegando a muerte",
que, como viene siendo tradición, fue el encargado de cerrar el concierto.
También la afición tuvo su momento de lucimiento cuando cantó el "Cumpleaños
feliz" a un Rosendo siempre agradecido; y es que aun después de años y
años sobre el escenario sigue manteniendo un enorme respeto y cariño por
su público. Rosendo no decepciona. Sus conciertos son un alarde de profesionalidad. Una y otra vez demuestra que es uno de los mejores guitarristas (en mi opinión el mejor) que ha dado este país. Pero no sólo él es un gran músico. |
| A su lado, Rafa Vegas domestica un bajo de cinco cuerdas adquiriendo un protagonismo que pocos bajistas pueden tener. Además, nos mostró sus dotes vocales interpretando "El alma se colma", un magnífico reggeae -escrito por Rodrigo Mercado, hijo de Rosendo-, que generalmente la banda no toca en directo, y que fue una de las sorpresas del concierto. Y, a la batería, Mariano Montero, arropando a la perfección cada nota, imponiendo el ritmo desde el fondo del escenario. Es indiscutible que, con el paso del tiempo, los tres músicos han conseguido una integración perfecta; el resultado es una poderosa y bien engrasada máquina, lista para ofrecer el mejor rock. Todos, veteranos y noveles, fuimos testigos de que la sencillez -que no simpleza- es un arte que sólo unos pocos maestros, como Rosendo, pueden cultivar. | ![]() |