BIOHAZARD, SIN TAPUJOS.
Sala República.
Valencia, 27 de febrero de 2002.

Por: Eva María Fernández.


ELLOS

Duros, agresivos, y moldeados por infinidad de horas de gimnasio; así son los componentes de este cuarteto de carácter puramente americano llamado Biohazard, que el pasado miércoles 27 de febrero ofrecieron en nuestro país el que fuera el último concierto de una intensa gira europea.
Conscientes y orgullosos de haberse erigido en una de las grandes bandas de actitud que dominan el panorama del rap-hardcore- metal actual, los cuatro de Brooklyn no parecen ahora dispuestos a abandonar cierta pose egocéntrica y quizá un tanto forzada de la que incluso parecen hacer alarde, y que a nuestro pesar les distancia de aquellos adolescentes que un día decidieron patear el sistema desde el underground musical.

No obstante, ni su poderoso público ni por supuesto, yo misma, íbamos a dejar pasar la oportunidad de verles demostrar en vivo y en directo quiénes son realmente, y para mi grata sorpresa pude comprobar que, pese a todo, Biohazard siguen siendo únicos.  


SEINFELD "EL ASESINO"

Eran las cuatro de la tarde, apenas unas horas antes de que tuviera lugar la gran actuación. Un tipo enorme, tatuado hasta la médula y con un pañuelo en la cabeza al estilo pirata, se acercaba a contraluz para saludarme con un caluroso zarandeo de hombros. Se trataba de Evan Seinfeld, vocalista y líder indiscutible de Biohazard, cuya simpatía no disimulaba sus ganas de volver a casa: "...las giras son algo excitante; lugares nuevos, gente nueva. Sin embargo, el día de vuelta a casa siempre es un día feliz; soy padre soltero, sabes?, y voy a casa a ver a mi hijo, y hacer toda una serie de cosas que me hacen feliz, viajar a N.Y., Florida, L.A., dedicarme a mis motos, actuar en televisión y trabajar para mis proyectos en solitario...".

Sin duda, una vida intensa la que acompaña a este inquieto y seductor personaje, que se autodescribe como un individuo pasional, poseedor de múltiples facetas para expresar sus sentimientos: "...utilizo mi música, una música agresiva, para descargar mi agresividad. También me gusta actuar, sabes?; hace unos años interpreté a un convicto llamado Jaz Hoydt, un asesino, un personaje que sería yo mismo si estuviera en prisión. Es muy excitante ser el asesino, el chico malo de la película; en mi vida, cuando era joven, hice muchas cosas malas. Después maduras y te pasas la vida intentando hacer cosas buenas, ser una buena persona; yo enseño a mi hijo a ser bueno, pero me gusta imaginar lo que significa ser malo y actuar como tal en la fantasía"
Fantasía o realidad, lo cierto es que son muchos los rumores que atribuyen a Biohazard actitudes de violencia, excesos, drogas...y, lejos de desmentirlo, la banda siempre ha apuntado a través de sus letras a un cómplice social que ellos convierten en objeto de sus críticas. Esta vez, el "chico malo" Seinfeld, se palmeteaba las rodillas con aire desenfadado para aclarar que, a fin de cuentas, todos cojeamos de algún pie: "no queremos ser víctimas ni que nuestros fans lo sean; las víctimas son pasivas y nosotros queremos hacer un cambio, ser diferentes. En nuestros primeros álbumes hablábamos de nuestros problemas en Brooklyn, y resultó que la gente que nos escuchaba en todas partes dijo : Guau! Me siento igual que ellos. Porque todos tenemos problemas con las drogas, el juego, la familia, los amigos, los sentimientos de depresión...son problemas comunes en todo el mundo. La gente no se comunica y eso es malo porque la mayoría de nuestros problemas están en nuestra mente".
Ante esto, la propuesta de Biohazard es única, y Evan Seinfeld lo tiene claro:
"El problema de la sociedad es siempre el mismo, el mundo no cambia mucho y de lo que se trata es de que la gente abra los ojos y actúe ante lo que ocurre a su alrededor. La solución no es sentarse frente al televisor a beber, tienes que transmitir energía a la gente joven, nosotros lo hacemos. Los jóvenes de hoy son los líderes del mañana, serán padres, profesores,...políticos!, y hay que darles una buena impresión. Nosotros lo hacemos , con la música."

Aprovecho entonces para recordarle algunas incidencias acaecidas durante su trayectoria musical, de las que, no sabemos cómo, la banda ha logrado salir airosa, pese a serias discrepancias con algunos sellos discográficos:
"La música es una cosa y las discográficas otra; tenemos problemas con todos los sellos, no hay unos mejores que otros. A ninguno de ellos les importa la música, sólo quieren dinero y eso no es nada limpio. Hace algunos años nos fuimos de una importante discográfica; acabábamos de girar por toda América contratados por ella y aún nos quedaba Europa, así que, sin más, cogimos nuestros instrumentos y vinimos a tocar por nuestra cuenta, sin dar explicaciones a nadie. Tenemos muchos fans en Europa y somos fieles a ellos, es lo único que nos importó en aquel momento y lo que nos importa ahora. Por cierto, también estuvimos una vez en Valencia en el 96, creo, y teníamos ganas de volver, nos gustó mucho. No sé si estuviste allí, pero si si te quedas hoy a ver nuestra actuación te encantará."
Tentadora oferta la que nos hace el irresistible vocalista de Biohazard, hombre extraño y polifacético, amante de las motos, los deportes, la buena comida, y cómo no, las mujeres y las video-consolas. Después de seis años sin que la banda pisara nuestros escenarios, hoy nos mantenemos a la espera de lo que promete ser una dosis brutal de "disciplina urbana", apta únicamente para quienes conocen el significado de la "uncivilización".



TODOS PARA UNO

Mis expectativas no eran infundadas, estaba claro que Biohazard no podían volver a su tierra natal sin dejarse la piel en escena, y en esta ocasión apenas medio metro nos separaba de un escenario que yo nunca había visto tan cerca del público. Seinfeld cumplía lo prometido.
La descarga de los neoyorquinos comenzó al ritmo de Shades; entre golpes y brincos unas setecientas personas se volcaron sobre el entarimado al oir el primer acorde. Esa noche el escenario pertenecía al público; algunos no lo dudaron y corrieron a inaugurar el ritual de los saltos, que logró consolidarse al compás de Tick y Love Denied; para entonces, los menos tímidos ya compartían micrófono junto a Billy Graziadei .

La banda no tardó en unirse al apogeo general y refrescó temas como Urban, These Eyes , Resist, y un Sellout que Evan Seinfeld dedicó a su público, un público que se ubicó entusiasmado justo detrás de la banda marcando distancia, eso sí, con un duro Seinfeld cuyo rostro apuntaba a no dejar pasar ni un mero atisbo de desmadre.
Tras la tormenta vino la calma, y una leve pausa ayudó al público a recuperar su posición de expectador al tiempo que Evan aprovechaba para dedicarnos unas palabras en castellano; mientras, la banda recuperó el tono y Last Man Standing inició el segundo set.
Los ánimos hervían en una muchedumbre que ansiaba de nuevo el acercamiento; How is it fue el tema escogido para consagrar ese momento álgido en que Graziadei y Seinfeld, con un pie en el escenario y el otro apoyado sobre la valla, se exponían a cientos de manos que se disputaban la oportunidad de tocar por un instante a los iconos de esta revolución. El fervor se apoderó de una masa poco menos que insaciable, y Seinfeld rompió el clímax para dedicar HFFK a sus colegas, y hacernos girar en círculo al ritmo de Wrong.
Uno tras otro, los temas siguientes sirvieron para mantener las constantes de un estado apoteósico sostenido por Cypress y Power.
Sin embargo, el tiempo transcurría y la actuación tocaba su fin .Fueron Loss y Wide Awake los que pusieron a prueba nuestras fuerzas como temas de cierre, ambos cargados de energía sufiente para dejar exhausta a una audiencia incombustible. Tampoco los bises se demoraron aunque previamente y como cabía esperar, los americanos hicieron gala de patriotismo y unos minutos de oscuridad invadieron la sala en memoria de los hechos acaecidos el once de septiembre.
Tras el acto solemne, y con una explosión de luz que encandiló nuestros ojos, Biohazard irrumpieron de nuevo en escena acompañados esta vez por los componentes de Blackfire, que se habían encargado de hacer los honores abriendo el telon de aquella actuación gloriosa que culminó con la puesta en común de Punishment y Hold my Own y en la que la sóla presencia de los músicos bastó para convencernos de que, tratándose de Biohazard sólo se puede esperar una cosa: el éxito.


© METAL GODS. Eva María Fernández. 2001