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BAD
RELIGION
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The Process of Belief
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| La música tiene el ritmo furioso y las guitarras
de sierra mecánica del punk rock clásico, pero cuando entran los estribillos,
se convierte en algo sorprendentemente armónico y emocionalmente evocador,
reminiscente de los Beatles o los Everly Brothers. Es una contradicción
sónica que funciona de manera sorprendente. También es un sonido que ha
definido a una de las bandas de rock más originales del mundo, Bad Religion. Definir a Bad Religion simplemente como una banda de punk es similar a definir a The Who como una banda mod o a los Beach Boys de la era Pet Sounds como música surf. Es cierto que estas bandas fueron definidas por una época y un lugar - y está claro que puedes escuchar ecos de la escena punk de Los Angeles en la música melódica y energética de Bad Religion. Pero al igual que las otras bandas, Bad Religion han rendido tributo y a la vez transcendido sus raíces. Su nuevo álbum, "The Process of Belief" no es un mero revival hardcore: de hecho es la evolución completa del punk, un disco que redefine con éxito un género que han ayudado a popularizar. Este disco apagará tu sed como ningún otro, y si simplemente estás buscando un álbum de rock increíblemente vital e inspirador, aquí lo encontrarás.Los compositores de la banda, el cantante Greg Graffin y el guitarrista Brett Gurewitz han vuelto a trabajar juntos después de varios años separados. Esta renovada colaboración parece haber llevado a la banda a la cumbre de su carrera. Al contrario que muchos artistas veteranos que parecen perder el norte a lo largo de los años, Bad Religion han aprovechado hábilmente sus experiencias vitales y las han concentrado en un trabajo increíblemente enfocado e inspirado. Esto lo demuestran plenamente en su tema intensamente íntimo "Broken", con su apasionado retrato de almas profundamente incompletas. El estribillo suena sobre un lecho de guitarras arrasadoras: "Aunque no soy de los que insisten, creo que me has entendido, debemos coexistir. Así que por favor escúchame, no existen los escombros humanos. ¿Roto? He dicho que no estoy roto. Algo agrietado, pero aún así no estoy roto", casi parece una petición personal de perdón y aceptación.Mientras que la banda llega al límite en el nuevo tema superrápido "Materialist", podemos escuchar el punk rock en su forma más completa, con letras inteligentes y profundas como "El proceso de las creencias es un elixir cuando estás débil. Debo confesar que a veces me doy este gusto a escondidas", complementado por una batería frenética y unas guitarras a toda velocidad. Esta yuxtaposición de música energética y letras reflexivas es una cualidad que desde sus principios ha conseguido que Bad Religion resalten sobre los demás. Como un descanso de los temas más rápidos, en "The Process of Belief" encontramos el himno a medio tiempo "Epiphany". Crece desde una línea de bajo solitaria hasta un crescendo emocional y sinfónico de acordes de guitarra atronadores y estribillos que cantan: "Sólo para descubrir que nuestros valores nos han encallado en un banco en mitad del océano, impidiéndonos ser lo que podríamos ser. Lo que está bien, está mal; lo que ha llegado se ha ido, lo que es claro y puro no lo es tanto". Realmente suena como algo totalmente nuevo en el paisaje musical actual - lleno de alma y refrescantemente original.Bad Religion comenzaron, al igual que muchas fuerzas creativas, como una reacción a un entorno inhóspito. En este caso, los suburbios recalentados del Valle de San Fernando en Los Angeles, una antiutopía infestada de niebla, llena de centros comerciales y un aburrimiento asfixiante. En este clima, tres adolescentes marginados, Greg Graffin, Brett Gurewitz y Jay Bentley se conocieron y formaron Bad Religion, ensayando en un pequeño garage y tocando por toda la volátil escena punk de Los Angeles. Cuando las multinacionales se negaban a fichar cualquier cosa que se pareciera al punk, Gurewitz decidió que montarían su propio sello para editar su música incendiaria.Bad Religion pronto editaron un crudo EP del mismo título en su nuevo sello Epitaph, y pronto siguieron con un álbum completo mucho mejor producido titulado "How Could Hell Be Any Worse", un disco considerado por muchos como un hito en el punk del sur de California.Gurewitz dejó la banda y fue reemplazado por Greg Hetson de los pioneros del speed punk, Circle Jerks. En 1986, Gurewitz decidió intentarlo de nuevo con la industria musical y abrió un pequeño estudio de grabación en Hollywood llamado Westbeach. Cuando Hetson no pudo ir a un concierto una noche, la banda le pidió a Gurewitz que le sustituyera y pronto volvió a la formación, tocando junto a Hetson. En 1987, entraron en Westbeach y grabaron un montón de enérgicos nuevos temas para un álbum titulado "Suffer", una impresionante combinación de punk de alto octanaje y una sólida producción, que resultó ser un éxito tanto para los fans como para la crítica. Muchos dirían que este disco fue el responsable del resurgir del punk rock como género. El punk volvía a la carga con fuerzas renovadas, y no es una coincidencia que muchas de estas bandas sonaran como Bad Religion, con ritmos potentes y armonías melódicas.Los años siguientes nos mostraron a la banda revitalizada editando casi un disco por año, ganando popularidad internacional e incluso consiguiendo un éxito en la radio con el tema "Infected". En 1993 ficharon por Atlantic Records. Un año más tarde, Epitaph experimentó una subida repentina justo cuando el punk explotó y se convirtió en un fenómeno de masas. Esto provocó que Gurewitz dejara la banda de nuevo para dedicarse a tiempo completo a su sello, que no paraba de crecer. Bad Religion reclutaron al guitarrista Brian Baker, de los legendarios Minor Threat y continuaron hacia delante, con varios discos y giras. Gurewitz, por otro lado, acabó luchando una batalla agónica contra su adicción a las drogas e incluso acabó en la cárcel. Muchos asumieron que sería una baja más del punk rock a causa de las drogas. Cuando parecía que ya no quedaban esperanzas, consiguió vencer y poco a poco volver a funcionar.Gurewitz y Graffin siempre han estado en contacto, y por muy atractiva que fuera la idea de colaborar juntos de nuevo, siempre había obstáculos importantes en su camino. Todavía debían un disco a Atlantic, y el revitalizado Gurewitz estaba muy ocupado con su trabajo en Epitaph. Hace un año y medio, por fin consiguieron despejar el camino y Bad Religion invitaron a Gurewitz a que volviese a la banda que había ayudado a formar. Él accedió y les pidió que volvieran al sello que se creó para editar su música. El "proceso" había comenzado.La banda volvió a los estudios Westbeach de Gurewitz con la adición de un joven prodigio de la batería llamado Brooks Wackerman, cuya maestría ha añadido complejidad y brillantez a los temas. El resultado es probablemente el mejor disco de Bad Religion hasta la fecha. "Hay una emoción tangible en la banda ahora mismo". El guitarrista Baker comenta "Brett está como en el cielo haciendo esto. Es la única banda en la que ha estado. También es la única banda en la que ha estado Greg Graffin. Es para lo que han nacido en este mundo" .Uno de los temas en este nuevo álbum es un jugueteo urgente lleno de ganchos llamado "Supersonic" que trata sobre la naturaleza desechable de la cultura pop con estas líneas: "¿Cómo sienta ser dejado atrás por la velocidad del cambio cultural?. Mis actos son absurdos y acaban por no tener sentido si se miden con este rasero". Un tema apropiado para una de las pocas bandas longevas que quedan. Es posible que su clave para conseguir ser relevantes durante tanto tiempo sea su negativa a medirse por los estandards pasajeros. Bad Religion, fieles a sus raíces punk, son una banda totalmente guiada por su propia visión. El resto de nosotros no podemos más que sentirnos afortunados de que esa visión suene tan bien. ¿El Proceso de las Creencias?. Totalmente. |
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| © METAL GODS. Eva María Fernández. 2001 |