|
LA RENGA
SEIS
AÑOS DESPUES DE HABER LLEVADO EL BARRIO A OBRAS, LA RENGA SE PLANTA EN EL
2000 CON LA MISMA FE EN LA ORTODOXIA ROCKERA Y LAS COSAS SIMPLES DE LA
VIDA...
Con
el lanzamiento de La esquina del infinito, La Renga aceptó revisar con el
Sí cuestiones sobre las que se habían rehusado a hablar en el pasado.
Con el grito “el rocanrol no morirá jamás” prestado de Neil Young,
el trío dice sentirse “honestos” antes que “conservadores” y
dejan abierta la posibilidad de armar un show junto a Los Piojos.
La
mesa está servida: pollo al escabeche, empanadas de carne, picada,
cerveza y Gancia. Hace más de diez años que La Renga se exilió en
esta sala de ensayo de Boedo (después de que los echaran de un par por
mala conducta) y acá persisten. En ese lapso de tiempo, “los
noventa”, se convirtieron en la banda más convocante de su generación
llenando dos veces Huracán, tras haber vendido 600 mil discos. A la
vista, ni en las paredes (decoradas apenas con una bandera pintada a
mano) ni en el menú hay
registros de ese significativo salto de escala: en 1994, cuando llenaron
Obras con apenas un disco editado, festejaron en camarines, ocasión del
primer encuentro con el Sí, con una picada casi idéntica.
Sin embargo, algo ha cambiado en la vida de estos rockers (y el manager
Gaby, quien participa activamente de la entrevista) que ponen cualquier
tensión bajo el paraguas de la espontaneidad (“...salió así”):
sus decisiones rebotan desde hace un par de años con
contundencia en la juventud argentina. Así, Gustavo “Chizzo” Nápoli
(guitarrista, cantante y líder de paradojal tímidez) y los hermanos
Tete (bajista, el más cordial) y Tanque
Iglesias (baterista, que interviene sólo a través de estocadas humorísticas)
vuelven a enfrentarse con una situación a la que se han rehusado sistemáticamente.
El motivo que los expone a la incomodidad es la promoción de su quinto
disco La esquina del infinito, que introduce una novedad en la línea
estilística del grupo. Mejor dicho, redoblan la apuesta citando a Neil
Young con un cover de “My my hey hey”. La cita es en absoluto
casual: ahí aúllan “El
rock and roll no morirá jamás” del mismo modo en que lo ha estado
haciendo Oasis en su actual gira defendiendo la fe del género. “¿En
serio?”, ironiza Tete: “Ahora estamos a la onda, nadie nos va a
poder decir nada. Como todo el mundo salió a darle palo al rocanrol
barrial, queríamos grabar eso de que ‘el rock and roll no morirá jamás’.
Y como lo dice Neil Young, es otra cosa. Porque si lo decíamos
nosotros…”
–¿Juntan 60 mil personas y sienten que no tienen autoridad para
decir algo?
– Es una expresión de deseos, lo sentimos así. Si se muere el
rock and roll…¿Qué hacemos? ¡Cagamos! (Tete)
–Hasta aquí la máxima declaración de principios del grupo parece
haber sido “El revelde”. ¿Por qué creen que la gente hizo bandera
de ese tema en particular?
–Por ahí porque necesitaban encontrar alguien que expresara algún
sentimiento que ellos mismos tenían escondido. Se puso en boca de pibes
muy chicos, que por ahí no saben lo que están diciendo… (Chizzo)
–¿Lo escribiste desde la edad que tenés o con la mente puesta en
esos chicos de 15 años?
–Pensé mucho en los pibes, más en los que ni siquiera vienen a
vernos, que tienen 10 años. Que ellos canten eso me alucina, sobre todo
en una época tan conformista, donde cualquier tipo de rebeldía es
tomado como una utopía. (Chizzo)
–En el tema dan por sentado que políticamente no son nada. ¿Tuvieron
formación política? ¿Alguna vez militaron?
–Yo estuve una temporada en el MAS (Movimiento al Socialismo), en
los comienzos de la democracia, cuando era el partido de izquierda más
importante. Fuimos a un par de marchas, con el Chizzo. (Tete)
–En nuestras familias nunca se habló mucho de política. Somos hijos
de inmigrantes trabajadores. De la casa al trabajo, peronistas, bah.
Malo o bueno el peronismo marcó mucho a los laburantes. (Chizzo)
–¿Y toda la iconografía del Che, entonces?
–Nunca quisimos imponerlo. Lo que pasa es que la gente lo incorporó
tanto que se transformó en una bandera, no podemos negarlo. No tuvimos
una canción para él hasta el disco de la estrella. (Tete)
–Ustedes hacían trabajos paralelos para sostenerse. ¿Cuándo los
dejaron? ¿Cuándo se dieron cuenta de que iban a poder vivir bien de la
música?
–A partir de Despedazado por mil partes (1996). Quizá se podría
haber largado todo después del primer Obras, pero ahí nos empezó a ir
mejor. Estábamos enganchados con créditos, Tete había sacado uno para
comprarse la casa. (Chizzo)
–En Despedazado por mil partes casi inventaron a Ricardo Mollo como
productor. ¿Por qué lo eligieron a él?
–Primero pensamos en otros productores, uno de ellos Gustavo
Santaolalla. Nunca habíamos trabajado con uno, así que le fuimos a
preguntar a Ricardo Mollo. Nos contó lo disciplinado que era, de la
cantidad de temas que te pedía… (Chizzo)
–No nos daba ponernos a hacer 200 temas para que otro elija. Nuestra
idea siempre fue llegar al estudio con el disco armado. Le tiramos la
idea a Mollo y así es que hoy sigue laburando con nosotros y lo
sentimos un rengo más. (Tete)
–Este año, Ricardo Mollo llevó adelante una transformación
personal bastante fuerte. ¿Ustedes sintieron alguna vez la necesidad de
desintoxicarse?
–Somos una tripulación muy bamboleante, pero nos vamos
cacheteando hasta que el rumbo se endereza. No hay timón, nos vamos
turnando. (Chizzo)
– Esta es una etapa bastante luminosa comparada con otras. Yo tengo un
hijo de dos años y muchas veces ellos mismos son los que me dicen
“andá, que te está esperando”. (Tete)
–¿Por qué generó tanta controversia la noticia del contrato por
un millón de dólares con Polygram? ¿No ganan lo que venden? ¿O
están obligados a presumir de humildes?
– ¡Un millón de dólares! No es justo…¡Es una estafa!
(Chizzo, a los gritos, buscando complicidad)
–No nos molesta que se diga lo que ganamos. Igual me parece que es más
importante hablar de lo que hacemos que de lo que cobramos. En un
momento en que la gente no tiene un peso partido al medio, salir a
hablar de que La Renga firmó un contrato así
me parece una chicana. (Gaby)
– ¿Chicana? También se lo podría ver como un ejemplo de cómo se
negocia un contrato, como una banda under le pone condiciones a una
multinacional…
–Nosotros siempre pusimos condiciones, desde el primer contrato. Y
desde los primeros shows. Tocamos 4 o 5 veces en pubs y dijimos: ‘No
tocamos más en pubs’. Empezamos a alquilar clubes, hacer nuestras
propias producciones. Las condiciones no se imponen una vez que sos
famoso, se van imponiendo en cada pequeño paso. Desde los primeros
recitales venían con propuestas que no aceptábamos y entre fines del
88 y hasta el 94 tocamos sin ningún contrato, al final llevando 2.500
personas. (Gaby)
– Ahora llevan sesenta mil pero están obligados a tocar poco y
presentarse casi en secreto o con nombre cambiado...
– Un poco te jode eso. Algunos shows benéficos los hacemos sin avisar
mucho, sólo con el boca a boca, para que se pueda hacer, porque si no
se gasta demasiada plata y no queda nada. Además, si tuviéramos que
tocar para toda la gente que se nos acerca es
taríamos los 365 días haciendo shows a beneficio. (Tete)
– ¿Cómo influyen las hinchadas cuando tocan en un estadio?
– La hinchada local se cree la dueña del lugar. No es una
apretada, vienen a hablar bien, quieren zafar de las entradas. Por
suerte nunca hubo problema, salvo una vez en Atlanta por una
desinteligencia de la gente que trabajaba en seguridad. (Gaby)
–Nunca participaron de eventos tipo Buenos Aires Vivo. ¿No los
llamaron nunca?
– Siempre. Pero no estamos muy de acuerdo con los sponsors que
manejan, ni con la Municipalidad. Es como usar a la juventud para fines
medio raros. Nosotros le propusimos no cobrar nuestro cachet pero que se
done la recaudación para ayudar a gente carenciada. Pero a ellos no les
gustó porque lo que quieren es ofrecer cultura. Además, el auspiciante
era Coto que unas semana antes había despedido 200 pibes. (Tete)
–¿Por qué oficializaron su relación con Los Piojos después de
deducir que el Sí sugirió que competían?
–Para contraponernos a eso, para aclarar que no existía tal
rivalidad. Ahí empezó el
ida y vuelta de invitarnos a los shows mutuamente. Ya habíamos tocado
en varios lados juntos, en Babilonia, en festivales por Walter
Bulacio...Está todo bien. (Chizzo)
–¿Nunca pensaron en hacer un show juntos?
– Siempre. La idea es hacerlo. Cuando coincida el lugar y el
momento sale, que no quepan dudas. (Tete)
–Chizzo, ¿te mudaste a una quinta en Ezeiza escapándole a la
exposición?
–No. Siempre me gustó estar cerca del verde. Es un lugar al que
íbamos de chicos, queda al toque de los accesos, no es que me fui muy
lejos tampoco. Por suerte puedo pilotear la fama de otra manera.
(Chizzo)
– No hay histeria alrededor nuestro, nadie se acerca a buscar un mechón
del pelo de Chizzo. Fuimos a ver a Los Redondos a River y querían saber
cuándo tocamos, cuando sale el disco. (Tete)
– Es que yo siempre fui de perfil bajo...(Chizzo)
–Por distintos motivos ustedes pueden identificarse con AC/DC y Los
Redondos, grupos con mucha trayectoria que llegaron al 2000 a favor y en
contra del rock crudo respectivamente. ¿Dónde se ubicarían ustedes?
– Lo importante es defender la honestidad. En nuestro caso está a
la vista. Sonido de trío
con la viola al frente. En otros, pasará por agarrar una computadora y
pulir los temas (Tete)
– Eso no quiere decir que el día de mañana no hagamos música con
una computadora (Chizzo)
– No, claro, pero esto es lo que nos pasa por ahora, hasta el momento
somos así. (Tete)
– Es mejor un asado quemado que un sushi bien preparado (Tanque)
La
esquina del infinito empieza aquí...
Unca
zapada informal de “jazz” (la misma que abre el disco) cierra el
track list, capta como coda los comentarios de Chizzo y Tete alejándose
del estudio y, luego, un portazo que se extiende indefinidamente.
Entonces, La Renga sí aparece transportada hacia el infinito, como
en un cohete al que se subieron sólo para ver cómo es el barrio más
allá de la estratósfera. Según la nueva tesis de la banda, en la
esquina no sólo se toma cerveza sino que puede ser la
plataforma de un despegue astral. Así, el tema “En el baldío”,
conecta con la clásica “Balada del Diablo y la Muerte” (1996):
los ángeles guardianes existen, sí, pero mueren a la vuelta de tu
casa. El cambio pasa entonces por el concepto. Siguen cabalgando en
rocanroles como el thrashero “La vida, las mismas calles” y los
más elásticos “Motoralmaisangre”, “El Rey de la triste
felicidad” y “Al que he sangrado”.
De lo que había a lo que hay, hay una sustancial mejora en
el audio, Chizzo está más suelto a la hora de puntear y cierto
eclecticismo. No se privan de cuerdas y cintas al revés en la épica
balada “El Cielo del Desengaño”, se asoman al funk con
“En Pie” y se valen de cámaras para el recitado que
introduce a “Estalla”. No olvidan la represión policial (“The
Panic Show”) y aportan consejos “sentimentales” a los fans en
“Arte Infernal”. Cierran con la versión de “My, My, Hey
Hey”, donde usan aquello de que “el rock and roll no morirá jamás”
como el instintivo grito de supervivencia de una especie que no
quiere extinguirse.
¿La
canción es la misma?
En
el disco Rust Never Sleeps (1979), el brillante cantautor hippie
Neil Young selló su
adhesión a la causa punk a los guitarrazos en el tema Hey, Hey, My,
My. Young grabó dos
versiones, una acústica (“Out of the Blue”) y otra eléctrica
(“Into the Black”). La Renga optó por el segundo formato para
poner en boca de otro su expresión de deseos: “el rock and roll
no morirá jamás”, frase que a su vez Young tomó de un
de los oscuros Danny & the Juniors (1959). Aquí la
significativa trayectoria de un tema que ha recorrido un largo
camino, muchachos…
| Hey,
Hey, My, My (Neil Young-1979) |
Hey,
Hey, My, My (La Renga-2000) |
|
Hey,
Hey, My, My
El rock and roll no morirá jamás
Hay más en el cuadro de lo que se puede ver
Hey, Hey, My, My
Fuera de la tristeza, dentro de la oscuridad
Te dan esto aunque pagaste por aquello
Una vez que te fuiste, no podrás regresar
Cuando estás fuera de la tristeza, dentro de la oscuridad
El
Rey se ha ido pero no se ha olvidado
Esta es la historia de Johnny Rotten
Es mejor quemarse, porque la herrumbre nunca descansa
El Rey se ha ido pero no se ha olvidado
Hey,
Hey, My, My
El rock and roll no morirá jamás
|
Hey,
Hey, My, My
El rock and roll no morirá jamás
Hay más en el cuadro, de lo que se puede ver
Hey, Hey, My, My
Fuera de lo azul, dentro de lo negro
Pagaste por eso pero te dan aquello
Una vez que te fuiste, no podrás regresar
Fuera de lo azul, dentro de lo negro
El Rey se ha muerto pero no se ha olvidado
Esta es la historia del pobre rocker
Es mejor consumirse, que dormir oxidado
El Rey ha muerto pero no se ha olvidado
Hey, Hey, My, My
El rock and roll no morirá jamás |
|
|