EL FLETERO Y EL PROFESOR

Vi en el amanecer,

al fletero sentado junto al profesor.

Una noche de vino me había sucedido,

y música que me llegaba al alma.

Centré los ojos en sus palabras,

y los oídos en su proceder,

blanca y radiante de su bolsillo,

y no sé cuantas copas había de más.

Me contó el fletero de su hijo,

persona y ser que más amaba.

Su rechazo a su persona,

con palabras que no controlaba.

Frente a mí mordió el polvo,

frente a mí se dejó llorar.

El profesor lo calmaba,

y yo no sabía donde meterme.

Nunca olvidaré las palabras del maestro,

que me hicieron jurar el estudio.

"No te enganches aquí, volvé a tu mundo".

Palabras que no eran palabras.

Y el fletero se paró y me pidió,

la manera de reconquistar a su hijo,

pero yo no tenía palabras,

aunque sabía lo que tenía que decir.

 Cayó el fletero tumbado,

con el profesor volvió a caminar.

A vivir la vida como antes,

cruzar la puerta para no volver.

Regresarás, pedirás perdón,

regresarás, regresarás, regresarás.

Nicolás Lagreca

 

9 de Agosto de 1997