LA CULTURA DEL BOTELLÓN NUÑO DOMÍNGUEZ Algunas personas están a favor y otras en contra de que parques, plazas y otros lugares públicos se llenen los fines de semana de jóvenes que se juntan para charlar y beber antes de ir a bares y discotecas. Lo cierto es que últimamente, este fenómeno se ha extendido por toda España y no sólo en las grandes ciudades sino también en pequeñas localidades que muchas veces tienen pocas ofertas de ocio nocturno. Hay 'Botellones" para todos los gustos, bolsillos y edades. Normalmente suelen costar de 500 a 1.000 pesetas por persona, dependiendo de cuánto y qué se quiera beber. Desde los catorce y quince años en adelante (a veces antes) son muchos los jóvenes que eligen esta forma de divertirse. Son varias las razones que impulsan a la juventud a recurrir al botellón. Por un lado como los menores de dieciocho años no pueden consumir alcohol en los bares, compran la bebida en un supermercado o una bodega y la consumen en la calle. El principal motivo al que hacen mención la mayoría de los entrevistados por este periódico es el económico. Una estudiante de periodismo afirma que "la única manera para poder salir dos días a la semana es hacer botellón porque es mucho más barato, y no me puedo permitir pagar lo que piden en las discotecas." Es claro que una gran mayoría de los estudiantes no tienen más ingresos que lo que les dan sus padres y, eventualmente, lo que cobran por algún trabajo temporal y con ese dinero no les llega ni para la mitad de lo que consumen cuando hacen un "botellón": Pero el económico no es el único motivo; numerosos jóvenes declaran que prefieren reunirse y beber en la calle que ir a pubs o discotecas. Ésta es una costumbre que cada vez se extiende más: los botellones se alargan hasta altas horas de la madrugada a incluso hasta la hora de volver a casa. Otro estudiante de segundo de políticas defiende esta forma de beber porque "tiene un ambiente especial, puedes hablar tranquilamente, estar sentado en la hierba y no tienes que pagar entrada." Frente a todo esto están Las asociaciones de vecinos y la mayoría de los residentes en los barrios céntricos de muchas localidades que se quejan del ruido y la suciedad. A pesar de que casi todos afirman recoger y tirar las botellas y las bolsas después de beber, parques públicos y plazas amanecen alfombrados de basura después del fin de semana. Prisciliano Castro, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos declara que este "es un tema complicado y que sería necesario crear otros hábitos para pasar la noche más orientados hacia la cultura y el deporte. No obstante, varios ayuntamientos decidieron abrir centros polideportivos y bibliotecas hasta altas horas de la madrugada para intentar cambiar las tendencias de la juventud. En este tema no hay ningún culpable pero se hacen necesarias medidas que puedan aliviar la situación de muchos barrios de toda España sin reprimir los gustos de numerosos jóvenes que tienen todo el derecho a disfrutar de su ocio como mejor les parezca. RUTA DIVERSA DEL BEBER La ruta etílica de Madrid es grande y diversa. Es un camino de VIDRIO que está regado por los mejores whiskies, los vodkas más selectos, los licores más exóticos y también los clásicos modernos: sus majestades el calimocho y la cerveza. Estos líquidos espirituosos se asoman por plazas, esquinas, parques y callejuelas en los que jóvenes de todos los signos celebran el fin de la semana. Está el estilo Moncloa, en el que se empieza muy pronto a beber, y no sólo por la hora, sino también por la edad: no hay viernes que no vaya el Samur al parque del Oeste a llevarse a algún infante beodo. Después está la "Universidad de Malasaña" muy moderna y diversa y en la que conviven esclavos de la última moda con punkys de solera y Don Simón. Cerca está Alonso Martínez que es más selecto y aseado pero en el que la gente acaba igual de borracha y gritando a las tías las mismas cosas que en Malasaña o Moncloa porque el del ebrio sin hembra es un lenguaje universal. Avenida del Brasil, Castellana, Chueca, Sol, son templos de muy diferentes congregaciones: pijos "Barbour", "grunchipijos", "jevis flequilleros", "roquerillos del Arroyo" y muchos más que no tienen nombre pero existen. Por último está el Madrid de las afueras que no brilla menos que el de centro y en el que miles de devotos rinden culto a Baco; en Alcorcón, Hortaleza, Vallecas, Móstoles... porque cualquier rincón de la villa y Corte está esperando a ser bautizado por la hermandad de los sedientos. La ruta que nos podemos encontrar en Andalucía es de lo más variado en función de la provincia que nos encontremos y según el tiempo que acompañe a una noche primaveral. Aunque una de las rutas más visitadas y practicadas en la Andalusí festiva, es decir, recorrer todas las fiestas de pueblos y ciudades andaluces. A pesar de que este año ha sido un poquito tarde, el camino por el néctar de dioses to inicia la feria de Abril en la capital. Lo religioso y festivo se une en las Cruces de Córdoba y "Graná", aderezadas con un poquito de feria cordobesa y corpus granadino. De postre, lo más visitado por andaluces: El Rocío. No nos podemos olvidar de Jaén donde en estos días la música inunda las plazas.