LETRAS EXTRAIDAS DE NUESTRO PRIMER CD "LA CARAMBA"

La Caramba son:
Sergio Sanz: Guitarras eléctricas, voz y coros
Rafa Valls: Guitarras acústicas, voz y coros
Sergio Serra: Piano, Rhodes, Hammond y coros
Javier Ros: Bajo y coros
con:
Pedro Barceló: Batería y cajón
Gino Pavone: Percusión
y también:
Francisco Ángel Blanco "Latino": Saxo, flauta y arreglos
Juan José Serna "Juansito": Trompeta
Carlos Martín Moreno: Trombón
y además:
| Ximo Tebar: | Guitarra eléctrica en Candela (por cortesía de Warner Music Spain) |
| Danny Boy: | Armónica en Malquerida |
| Carlos Blanco: | Acordeón en Camino de Vera |
| Vicente Sabater: | Rhodes wha-wha y coros en Cuando Rocío tiene frío
Piano y coros en Esa vida tan aburrida |
| Nacho Mañó: | Laúd y guitarra española en Esa vida tan aburrida
Guitarra española en La Caramba y el Caray Guitarra acústica en Candela Coros en Bailar con la más fea (por cortesía de Warner Music Spain) |
Ya me lo decía mi mamá: "ésa sólo puede hacerte mal",
pero no hice caso y ahora tú marcas el paso y yo detrás.
Siempre encuentro el sitio en que no estás.
Siempre llego a tiempo de esperar.
Y sólo tengo lo que no me das.
No me das chance, mi amor, no me das chance.
No me das chance y así no hay quien se lance.
Pintemos de otro color, este romance,
este romance que acaso invento yo.
Ya me lo decía mi mamá. Si le pongo azucar, tú hechas sal.
Vas a ser tan bruja que al final ni el demonio te querrá llevar.
No me das chance, mi amor, no me das chance.
Hay una vieja encerrada en el quiosco de la esquina
y nadie acude a salvarla, ni tan siquiera la miran.
No parece tan malvada para pasarse ahí la vida,
un día tras otro día, esa vida tan aburrida.
Aquel muchachito que iba buscando a su muchachita
sintió que su sangre hervía cuando la vió el primer día.
Le dijo "te querré siempre, yo seré tuyo y tu mía"
y ahora son tan felices que sólo piensan en quitarse la vida.
Donde todo pasa, pero nunca pasa nada.
Donde todo queda, pero queda siempre igual.
Donde todo sabe a cena recalentada
y hay que esperar a mañana para que vuelva a empezar.
La señorita Reverte es la que lleva mis papeles
resulta tan eficiente, comprueba todo dos veces
y si alguien cortara el hilo de esa rutina que la sujeta
caería hecha pedacitos igual que una marioneta.
Donde todo pasa, pero nunca pasa nada...
No sé desde cuando llevo un fuego que nunca se enciende
no sé desde cuando pido en el mismo bar lo de siempre.
No importa que día es hoy, si es como todos los días
el que sigue al anterior de esa vida tan aburrida
el que sigue al anterior de esa vida tan aburrida.
Esa vida tan aburrida.
Necesito una mujer que me mantenga vivo
una excusa que le dé a mi absurdo algún sentido
un regazo en que tras el trabajo caiga rendido
una nana que me arrulle hasta quedar dormido.
Necesito un aliciente para estar en forma
un estímulo apropiado para mi apatía
un paréntesis pequeño para mi cordura
un sensible cosquilleo bajo mi cintura.
Negociemos, mi propuesta está sobre la mesa.
Precisemos claramente nuestras posiciones.
Meditemos una a una nuestras concesiones.
No dejemos que las emociones nos traicionen.
Y me han contado que el amor es como un juego de azar
un sendero indescifrable, un calor de tormenta
un lenguaje de abanicos y largas esperas
un folklore siempre el mismo y siempre desigual.
Muchas veces me pregunto si tanto misterio
no será sólo una forma de irse sin pagar,
por ternuras menos precavidas, justo precio,
ocultando cuánto das y qué te vas a llevar.
Negociemos, mi propuesta está sobre la mesa...
Tu dices "así no hay encanto", y yo, encanto, te digo
que te espero en mi despacho para discutirlo.
Dices que soy un enfermo, un charlatan mezquino.
Dices, dices, sólo dices.
Dime, dime, dame, dame.
Dame un poco de tu amor, yo te daré del mío.
Dame sólo cuanto esperes recibir, cariño.
Véndeme tu corazón a un precio convenido.
No te marques un farol, vamos a jugar limpio.
Me contaron la de un cartero
de los que entró en el Cuerpo por oposición
que iba para grande del toreo
y, tras un buen susto, su fama de Correos no pasó,
pero allí era conocido
con el nombre del cartel en que, en su día, figuró
Juan garcía "El mensajero"
que fue de un burladero hasta parar en un buzón.
Se imaginaba de oro y grana
lo mismo que la tarde que aquel toro le cogió
pero su aspecto le delataba
igual que el telegrama con remite y dirección
que llevaba esa mañana
mientras dibujaba quites y algún pase de salón
sin saber que a dos manzanas
el destino le guardaba eso que nunca sospechó.
Míralo, ahí va dando pases de salón
Ay Juanillo mensajero
él que quiso ser torero
y en cartero se quedó.
Y en lugar de en la puerta grande,
se encontró frente a un portal de esos que son todos igual
escalera B tercero puerta seis
y un perro pequinés que no paraba de ladrar
y maldijo al mundo entero
porque el cielo le negó la gloria y se quedó sin na
tan sólo un gesto muy torero
que le hacía inconfundible, sobre todo al caminar.
Pero abrieron la puerta unos ojos negros
de los que si te miran ya no puedes olvidar
y unas manos que recibieron
ese trozo de papel como aguacero de maná
pero mientras lo leían
esos ojos tan hermosos comenzaron a llorar.
Le decían "ya no te quiero. Stop
Espero que no me guardes rencor. Stop".
Te lo pido por favor
mira que ya lo nuestro terminó.
Quién iba a pensar aquello que un amor como el de ellos
se parara en un stop.
Y acto seguido llega lo bueno
la chica dijo "creo que me voy a desmayar"
y haciendo alarde de reflejos,
el payo se arrimó "no se me vaya a lastimar".
Y se dieron un largo beso
como los que en las peliculas van antes del final.
El ya estaba por sus huesos
cuando aquellos ojos negros
comenzaron a brillar
cuando aquellos ojos negros
comenzaron a brillar.
Lo demás es lo de menos
se supone que pasó lo que tenía que pasar
y así es como en un momento
a unos les cambia la vida y a otros se nos queda igual
a unos les cambia la vida y a otros se nos queda igual.
Malquerida, déjame quererte bien
¿Cómo sabré lo que hay que hacer para colarme en tu vida?
Malquerida, déjame quererte bien
¿Cómo sabré lo que hay que hacer para colarme en tu vida?
Malquerida.
Te encontré en una buhardilla
cara al cielo de rodillas
pidiendo quién sabe qué.
Siempre dibujas reproches
en la mueca que me envías.
Nube de lamentos de noche y de día
siempre eres la víctima de tus mentiras
nunca cicatrizan las viejas heridas
si no las llegaste siquiera a tener.
Déjame quererte bien...
Nadie es dueño de sus actos
porque a nadie pertenecen
cuando los dejas nacer
"Más valdría estar dormida"
dijo entonces Malquerida.
Nube de lamentos de noche y de día
siempre eres la víctima de tus mentiras
nunca cicatrizan las viejas heridas
si no las llegaste siquiera a tener.
Cuando Rocío tiene frío, tú te puedes quemar.
Cuando Rocío tiene frío.
Cuando Rocío tiene frío, es para echarse a temblar.
Cuando Rocío tiene frío
Busca una excusa en tus bolsillos, no te vaya a enredar
mira que puedes ser su tipo, nunca su otra mitad.
Cuando Rocío quiere lío, no pretende hecharse un novio formal.
Cuando Rocío tiene frío, no te arrimes chaval, no se conforma con tu abrigo.
Cuando Rocío tiene frío, no lo puede evitar, si no es contigo, es con tu amigo.
Busca una excusa en tus bolsillos...
Cuando Rocío quiere lío, no se trata de algo sentimental.
Sabe lo que quiere
toma lo que puede y un poco más.
No espera que entiendas lo que siente
porque ni ella lo puede explicar.
Y, cuando el postre está servido, al menos lo has de probar
y lo peor, amigo mío, aún está por llegar.
Cuando Rocío quiere lío, no pretende hecharse un novio formal.
Cuando Rocío quiere lío, no se trata de algo sentimental.
Hay una vía oxidada por el camino de Vera
ése que lleva a la escuela y que se pierde después.
Y en cada brizna de hierba, hay una clave secreta
mil maravillas pequeñas, se escurren bajo mis pies.
Por el Camino de Vera
que es como un hilo de seda
que del ovillo cayó
voy conjurando la espera
contando rayos de sol
Y entre que llega y no llega
la princesita morena
que me robó el corazón,
por el Camino de Vera voy.
Bajo una luz perezosa veo a mi sombra alargada
con la cabeza embarrada, reproduciendo mi andar.
Siento la dicha callada de ser tan sólo una pieza
de esta tonada que suena, cada mañana al pasar.
Por el Camino de Vera...
Baile conmigo, aunque me niegue su amor.
Baile conmigo, aunque me niegue su amor.
Baile conmigo, aunque me niegue su amor.
Oiga, señor, no se sofoque, no.
Bailar con la más fea no es lo peor.
Si usted quisiera hacerme el favor.
Baile conmigo, aunque me niegue su amor.
Su mala estrella fue la que me eligió
así que olvídese, no hay otra cosa mejor.
Si ha de bailar con la más fea, no lo dude, soy yo.
Sí señor,
si ha de bailar con la más fea, entonces esa soy yo.
Baile conmigo, aunque me niegue su amor.
Baile conmigo, aunque me niegue su amor.
Baile conmigo, solos usted y yo
y no espere que las pinten mejor.
Baile conmigo, aunque me niegue su amor.
Baile conmigo, aunque me niegue su amor.
Y es lo que digo.
Hágame usted el favor.
Bailar con la más fea no es lo peor.
Y ahora que usted ya sabe lo que hay
¿por qué alargar la espera?
No se hable más.
Cualquiera sabe qué puede pasar.
Si es como todos, luego me olvidará.
El turno rueda y se nos van a colar.
Decídase, que así una no se puede quedar.
Si ha de bailar con la más fea, no pregunte, aquí está.
Venga acá, por favor.
Si ha de bailar con la más fea, entonces esa soy yo.
Baile conmigo, aunque me niegue su amor...
Enciende candela y deja que entre en calor.
Candela para que alumbre cada rincón.
Quizás así me acostumbre a pasar
las noches en vela sin ti.
Enciende candela si vas a salir.
Que sólo quiero candela que enciendas tú.
Candela para que prenda siempre una luz
y así, aunque deba, no pueda
por más que quiera olvidarme de ti.
Enciende candela si vas a salir.
Candela, que el tiempo vuela detrás de ti,
y un día parecen mil o una vida entera.
Candela, que aunque me duela dejarte ir,
me quedo a verlas venir como un centinela
por eso, antes de salir
enciende candela.
Que no me falte candela si tú no estás
candela, que unos se quedan y otros se van
y, si a esperar me condenas,
con mi cantinela tendré que seguir.
Enciende candela si vas a salir.
Candela, que el tiempo vuela detrás de ti...
Iba la Caramba con un as en la manga
y un clavel en el pelo a ganarse el dinero.
Iba embadurnada de un perfume extranjero
de esos que a veinte metros te tiran de espaldas.
Iba la Caramba envenenada de samba
meneando el trasero engordando el anzuelo.
Cuando se acercó a un sujeto
"Apuesta tu dinero y, si ganas, el premio soy yo"
No tenía nombre y el Caray le llamaban
por no hacer el trabajo de llamarle carajo.
Que era al fin y al cabo, la maldita palabra
que entre cada partida oxidaba sus labios.
La miró despacio desde arriba hasta abajo
y se rió para dentro como ríen los malos.
"Tu dirás a qué jugamos
pero déjate de trucos
y ojito con las manos"
Iban la Caramba y el Caray
sin nada que perder aparte del pellejo
juntos a la luz de un farol
el uno por amor
la otra por dinero.
Iban la Caramba y el Caray
al margen de la ley
buscándole un consuelo al bolsillo o al corazón
que era por amor
o era por dinero.
Saca la Caramba su podrida baraja
esa que tiene más marcas que la Sábana Santa.
El Caray lo sabe pero no dice nada
ya conoce el lenguaje que hay detrás de esas cartas.
Y como parece, ocurre baza tras baza
que el Caray se crece y la Caramba se raja.
Y andan muchos por la plaza a ver lo que se cuece
cuando ella por piernas se va y a ver quién la caza.
Ella fué a por él creyendo que era un julay
y le salió rana el pez "caramba con el Caray"
Y él pensó "para una vez que me hecho un rollo majo
se va todo al carajo"
Iban la Caramba y el Caray...
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