EL TRONO DEL ERRANTE

 

Dejando la aldea
unos pasos navegan
por la carretera
donde falta el aliento.
Solo por la noche
se siente el dueño
de lo que fue un sueño.
El viento en su cara
sólo ve tristeza
fue la torpeza
quien hundió su mirada.
Ahora busca compañía
que no vea en su gesto
ningún indicio de vida fría.
Ahora teme por la vida
y castigado sin heridas
sueña con sentir su alma perdida.
Ahora cuenta historias
pero engañar a la memoria
es difícil sin coartada.
Se aleja de los suyos
ya no habla con su nombre
y sueña que quizá algún día
siga buscando en el mar
el coral que en su vida
un día creyó encontrar.

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