Brian Setzer

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                                       Trayectoria Musical:     

Brian Setzer nació el 10 de abril de 1.960 en Greenwich Village (Nueva York). Creció en Massapequa (Long Island), donde a los 8 años aprendió a tocar su primer instrumento, el eufonio (una especie de tuba), y  no la guitarra. Durante diez años practicó con este instrumento paralelamente    a la guitarra. Con 6 años ya comenzó a atosigar a sus padres para que le compraran una guitarra. A los 16 años, llamándose el mismo "rockabilly    rebel", Setzer comenzó a tocar la guitarra y a cantar en bares de la costa sur de Long Island (Nueva York). Cuando hubo reunido un pequeño  grupo de seguidores, le dijo a uno de los dueños de un bar que su hermano tocaba la batería y sólo le iba a costar un poco más de dinero. Con un bajo que conocían formaron un grupo (los Tom Cats). Paralelamente tocó en los Bloodless Pharohs. Sus ídolos eran Gene Vincent y Eddie Cochran (al que encarnó en en La Bamba). Su vocación estaba clara: seguiría los pasos del r'n'r y del rockabilly y recuperaría su espíritu. En 1.979 conoce al batería Slim Jim Phantom y al contrabajo Lee Rocker, quienes tocan durante un tiempo en los Tom Cats para luego pasar a llamarse STRAY CATS (historia Stray Cats).  Ha actuado también en solitario y ha hecho multitud de colaboraciones. Finalmente terminó formando su gran sueño - tener una big band). Bryan Setzer ha reinventado el concepto de big band, enchufándose a una con su salvaje guitarra eléctrica, su último disco arrasa en unos  E.E.U.U. que recuperan el swing quizá para solapar un inhóspito presente.
No sabemos si Setzer tendrá siete vidas como los gatos, pero es obvio que disfruta de una segunda oportunidad que no siempre es concedida a los artistas con éxito. Fue durante el periodo de los años 1.992-93 cuando diseñó y estrenó la Big  Band y desde luego, nadie podía imaginar el auge actual de este estilo. Cuando la B.S.O. realizó sus primeras presentaciones para algunos clubs de Los Angeles , faltaban algún año para el estreno de "Rebeldes del swing"  o para que Jim Carrey bailara con Cameron Diaz en "La Máscara". Nadie podía prever que en 1.998 "The dirty boogie" alcanzara el Top Ten, con otras tres bandas retroswing colocadas sin problemas en en Top 100. En Inglaterra ya funcionaban algunos clubs especializados en enseñar a bailar el vistoso y saltarín estilo al son de los viejos discos de Cab Calloway. España parece todavía lejos de sufrir un brote de tan refrescante retro-epidemia., no obstante, el propio Setzer no duda sobre la posibilidad de que el swing acabe propagándose por todo el planeta. De hecho, cuando montó la orquesta, a partir de unas jams improvisadas con músicos que tocaban en su vecindario y le invitaron a unirse a ellos con una guitarra Grets, muchos intentaron convencerle de que no era viable mantener una banda con diecisiete bocas que alimentar: cinco saxofonistas, cuatro trompetistas, cuatro trombistas, piano,  contrabajo, batería y guitarra eléctrica. Sin embargo, hay algo en su presencia que delata a un hombre obstinado y   voluntarioso, también dueño de una desarmante cordialidad. Es la forma en que camina, con una chulería apropiada de tantas películas de los 50, el  modo en que viste su brillante camisa con estampado de piel de leopardo y su elegante traje negro., siempre bajo su acicalado tupé que ya pertenece a la            historia del r'n'r para quienes siguen desempolvando regularmente las        grabaciones de Stray Cats, el combo rockabilly esencial de los 80. En 1.994, tras la publicación de su primer álbum homónimo, la orquesta se    embarcó en una gira por cincuenta ciudades norteamericanas, que la daría a conocer ante públicos que, noche tras noche, abandonaban el local extasiados. El veterano productor Phil Ramone fue uno de ellos,  ofreciéndose entusiasmado a producirles su segundo disco -Guitar slinger-. Ramone fue esencial para el éxito del experimento que se había iniciado con el debut de la B.S.O., pues le aconsejó grabar en vivo en el estudio para así conjurar la vibración necesaria y mantener esa sintonía entre el solista y la orquesta, que se daba sobre los escenarios. Para ello, prohibió el uso de auriculares y montó unos altavoces que escupían sobre la sección de vientos la música que estaba siendo tocada. El resultado fue un paso adelante considerable, la  fuerza de los temas te hacen que subas el volumen, obliga a seguir el ritmo con los pies, motivando una fiesta neuronal que sin duda acabará con la paciencia de los vecinos mas tolerantes.
La B.S.O. es invitada a tocar en entrega de premios, sus temas son      requeridos para novísimas recopilaciones swing ... y no se descarta que   Setzer acabe con su propia estrella en el paseo de la fama hollywoodiense. Al  fin y al cabo, el neoyorquino ha sido adoptado por Los Angeles hasta  el punto de que, sin el centelleante entorno de esta gigantesca y   californiana metrópolis, su actual éxito no parece factible. Quizá por ello le haya dedicado ese evocativo y sensual Hollywood nocturne. Un sentido buenas noches a la ciudad donde los sueños, aunque sean de swing y brillantina, se hacen realidad.