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Entrevista de El País de las Tentaciones

Albert Pla es un cantautor crudo y deslenguado. A veces lo ha pagado caro: su discográfica se negó a publicar su álbum ‘Veintegenarios’ por una canción ‘terrorista’. Parte de este disco ve hoy la luz en una versión en vivo.

Texto: Fernando Martín
Fotografía: César Urrutia

TÍMIDO HASTA EL laconismo más austero, siempre con la ironía a punto de salírsele por los ojos brillantes y un extraño rostro dotado de una expresión entre bufón y cliente de frenopático, Pla deja fatal a todos los que le consideran duro de entrevistar. Su quinto disco, Veintegenarios en Alburquerque, le lanza en plancha a una labor que no le es del todo agradable: la de dar explicaciones en aras de la promoción del álbum: "Tal vez me da pereza dar este tipo de explicaciones y andar contando…".

Veintegenarios en Alburquerque rescata parte de la última producción del cantante e intérprete, llamada simplemente Veintegenarios, y que duerme el sueño de los justos en algún almacén de su actual compañía discográfica. Albert confirma que las circunstancias alrededor de esta obra maldita no han cambiado mucho en los dos años transcurridos desde que fuera registrada: "He recibido las mismas explicaciones de antaño… La cancioncilla esa…, que no podía ir. Así que nada, he esperado hasta que ellos han decidido ponerla". La cancioncilla en cuestión era nada menos que La dejo o no la dejo, un subyugante tema en el que un hombre se debate entre la duda de abandonar a su novia, una activísima terrorista, o hacer, por amor, la vista gorda a la barbarie provocada por ella. Pla, dueño y señor de los temás más polémicos, revela que este tipo de canciones no obedecen a ningún tipo de plan preconcebido : "A mí me sale natural. No es que cuando me pongo a escribir, busque hacerlo de algo nuevo o de lo que el resto de la gente no quiera hablar. No busco provocar. Es sólo que el punto de vista suele fijarse en lo que te sorprende a ti en particular acerca de un tema que está ahí para todos".

La base de este nuevo elepé, grabado en directo en la localidad extremeña de Alburquerque y quinto en la carrera de Albert, son cuatro canciones que pertenecen a aquel Veintegenarios. Como atractivos añadidos, retomados de lo que iba interpretando en directo, incluye, también, aparte de alguna canción nueva, tres versiones de otros autores. Albert interpreta nada menos que el añejo Soy rebelde, de Jeannette. "Canto esa canción en directo hace mucho. No es que me volviera loco, pero un día se te ocurre, la cantas y la gente lo agradece. Además, eso de dar la barrila con lo de ser rebelde tiene que ver conmigo. Acabará pasándome que cuando me pregunten eso que siempre te preguntan: ‘¿Cuál ha sido el cantante que más te ha influido?’, yo responda, ‘Jeanette".

Asimismo, Pla recupera Alboraya, del mítico cantautor catalán Oriol Tramvía: "Tenía sus discos de pequeño, aunque yo no pillé esa música catalana. Llegué más tarde y era punki, pero Oriol Tramvía y Pau Riba eran tal vez a los únicos que escuchaba. Después estuve trabajando con él. En esa época, él hizo muchas canciones y el problema ha sido elegir, porque tiene 20 o 30. Elegimos Alboraya como fin de fiesta."

Otra circunstancia que hace más apetecible este Veintegenarios en Alburquerque es la impactante lista de colaboradores que lo enriquece: Manolo Kabezabolo, el ex Kortatu Fermín Muguruza, Robe Iniesta y otra leyenda viva como es Quico Pi de la Serra. Hasta el futuro tiene una buena representación, con la presencia de Javier Ibarra, "un rapero de 16 años que escuché y que me dejó alucinao. No tiene casa de discos y se edita él los álbumes. También trata de vivir de esto. Es la hostia lo que dice ahora, con que, cuando tenga 20 años, qué es lo que va a decir el muy cabrón".

Kabezabolo, Muguruza y Robe

Con respecto a los tres primeros de la lista, Albert Pla no escatima elogios: "A Fermín me une el haber crecido con él. Con 16 o 17 años, yo era fijo de los conciertos de La Polla Records y Kortatu. En cuanto a Robe está en el disco porque somos amigos. Es el que más me gusta de todos los compositores que andan ahora haciendo canciones. Es el que más me sorprende y el que más delicado me parece. Y Manolo es como si fuera yo mismo, porque nos lo hemos currado los dos al tiempo. Siempre que iba a tocar a algún sitio, a la semana siguiente tocaba Manolo Kabezabolo, o viceversa".

Pla ha combinado en los últimos años y de modo fluido la música con la interpretación. Participó, junto a Marisol Galdón, en el montaje teatral Caracuero, y se puso a las órdenes de Juanma Bajo Ulloa en Airbag, y encajó canciones en las respectivas bandas sonoras de El día de la Bestia y Carne trémula, la última de Pedro Almodóvar. Sin embargo, la música ocupa de momento el primer lugar en sus preferencias: "Hombre, si supiera hacer otras cosas y me las pagaran bien, ya las haría".

Albert sigue componiendo e interpretando en directo temas tremendos en los que todo aquello que no está bien visto por la sociedad bienpensante recibe un trato, cuando menos, descarnado. Como, por ejemplo, el sexo: "En mis canciones es tan explícito como cualquier otra cosa. Es el típico tema con el que puedes estar dando la barrila 29 minutos de canción y en el que al final concluyes con un verso: ‘Te follé’. Entonces, el público va y te dice: ‘¡Ah! Así que te la follaste, ¿eh?’. Parece que la gente tiene más oído para según qué cosas, aunque lo nieguen".

Precisamente, este tipo de reacción del público no entusiasma demasiado a Albert: "Cuando estás ahí cantando, sabes perfectamente que al soltar determinada palabrita siempre aparecen esas sonrisas o esos aplausos. Cuando, con el tiempo, la gente tiene más asimiladas esas canciones, creo que eso ya no sucede tanto y pasa más de esos temas".

Pla también toma postura acerca de temas sociales o políticos tremendamente delicados: "Bueno, eso se puede mirar desde muchos puntos de vista. Yo creo que la canción de la novia terrorista, por ejemplo, no tiene nada que ver con la política en su aspecto más concreto. Si la canto en Francia, la gente no se fija en ese aspecto. De momento, a mí la ETA o el Rey no me dan caña suficiente como para dedicarles una canción. Lo que pasa es que el público tiene que poner caras, que asociar, para que la canción de uno se convierta en algo físico".

Aullar con la policía

Como en todo, los hay que cuanta más tralla se les da, mejor. Pla los define así:"Los que se ponen a aullar cuando canto lo de Un policía muerto, un policía menos. Pienso para mí: ‘¡Gilipollas! No les va a servir de nada ponerse así’. Y en cuanto a mí, a ver como digo yo que no he tenido nada que ver con ellos".
Finalmente, las drogas tienen también un hueco en este disco y en la discografía completa de Albert. Al tener que hacer un comentario acerca de ella, una mueca de ironía surca el peculiar rostro de este personaje: "Las drogas son sólo como todas las demás cosas de las que la gente no sabe en realidad qué decir. De ahí, el meterse en tanto lío y hacer tantos debates. Es como el aborto, o como ése que se quiere morir y la sociedad piensa que no debemos permitirlo…".

Pese a tanta incontinencia verbal, Albert se ha dado de bruces con la pared y reconoce que "tabúes, al final, si que los hay". "Siempre hay temas que a la gente les llama poderósamente la atención. Es una lástima. Por eso ahora, cuando estreno una canción, siempre trato de fijarme bien en las reacciones y suelo alucinar con ellas. Me doy cuenta de que al final voy a tener que dar explicaciones. Lo que pasa también es que me es completamente igual. ¡Para qué me voy a cortar! Nunca trato de prefijar acerca de qué va a ir cada canción. Símplemente te van saliendo y ya está… A mí me pasa que encuentro una canción y digo: ‘¿Ves qué bien?’. Simplemente, esto. Ahí va."

Nacido en Sabadell, autoconsiderado nada catalanista, sostiene que en Cataluña, "cuando dejas de cantar en catalán, simplemente dejas de cantar". "No estoy hablando de ninguna persecución. Es lo que es y ya está". Pero lo que pudieran ser malos momentos han pasado, y Pla, en un ataque de optimismo exacerbado, confiesa: "Yo estoy muy bien ahora. No me puedo quejar. Ahora, en directo, vuelvo a ir solo. Llevo a los músicos filmados. Voy en playback porque en el espectáculo se supone que no les han dejado venir. Mis músicos son un poco freaks, y por eso están encerrados en la pantalla".

Con el pelo cortado de un modo más ortodoxo que de costumbre, Pla no deja aclarado, ni mucho menos, de dónde viene ese extraño acento que saca en los discos: "De por aquí…, de por allí… Es una especie de chapurreao que me gusta especialmente. Como el castellano no es mi lengua, juego más con los diferentes acentos y trato de exagerarlos".

El País de las Tentaciones 19/IX/1997

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©1997 Rafael González-Ripoll Giménez


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